Hubo una época en la que en España era muy común ver drogadictos por la calle, la droga estaba a pie de calle, en cualquier descampado. Con el tiempo estas escenas han desaparecido, pero no la droga. Simplemente se ha camuflado. Son muchas las personas que a día de hoy viven condicionadas por sustancias dañinas de las que se vuelven adictos. Siempre se empieza como un juego, no pasará nada por fumar un porro con unos amigos, pero finalmente se transforma en una cárcel que condiciona tu día a día.

En España los datos son muy preocupantes. Según la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), casi uno de cada siete adultos reconoce haber consumido drogas ilícitas en el último año, destacando el cannabis y la cocaína como las sustancias más repetidas. Por su parte, el Plan Nacional sobre Drogas señala que en 2021 se registraron más de 44.000 admisiones a tratamiento por abuso o dependencia de sustancias psicoactivas, el problema es más grave de lo que parece y necesita una actuación urgente.

Algunas personas como Luis Pérez se han comprometido con la causa al sentir esa prisión en sus propias carnes. Ha concedido una entrevista para el podcast ac2ality donde ha hablado sobre cómo superó su problema con las drogas. Es fácil identificar si una persona sufre una adicción: ''En primer lugar, si alguien ha consumido y se siente mal, eso ya es un indicador de que algo no está bien. En segundo lugar, cuando cree que lo controla o hace esfuerzos por controlarlo, porque quien no tiene un problema no necesita controlar nada. Y, en tercer lugar, si decide dejarlo y no puede. Cuando existe una incoherencia entre lo que se decide y lo que se hace, hay un problema y es necesario pedir ayuda’'.

Luis Pérez dejó las drogas cuando se vio al borde de la muerte 

Legalizar las drogas sería un problema, según él, ya que cree que eso daría una mayor confianza y el consumo de estas sustancias sería visto de una manera más positiva. Tampoco ve una buena solución la prohibición, ya que traería serios problemas.

Llegó un día en el que su cuerpo llegó al límite y cambió el chip: ''Dejé de drogarme por miedo. Un día me desperté en la cama de un hospital y estaban allí mi madre, mis primas, mi familia... Me prometí que no volvería a consumir. Les dije que se había terminado''. 

Él siempre supo que tenía un serio problema con las drogas. ''Sabía que algún día tenía que dejarlo. Yo me iba a dormir por las noches esnifando cocaína y me prometía que era la última raya que me metía. Luego me levantaba de la cama e iba a comprar cocaína otra vez. Me la metía, me volvía a acostar y decía: 'Venga, ahora sí me voy a dormir, que mañana trabajo'. Y a la media hora me volvía a levantar y me volvía a ir. Y así se me hacía de día’'. Él mismo confesó que “iba a drogarme a la puerta del Hospital del Mar para no morirme”.