Desde que empezó la pandemia por el coronavirus, la familia real española ha sido, sin ningún tipo de duda, la más rígida, la menos próxima a la ciudadanía, de las monarquías europeas. Todos los reyes y reinas (Suecia, Bélgica, Holanda...) y todos sus hijos, han tenido gestos de calor, de proximidad, de solidaridad con la sociedad que reinan. Han picado cazuelas, han aplaudido en los balcones, han llamado a abuelos y abuelas enfermos, han llevado comida y un largo etcétera. El exceso de celo en Zarzuela ha hecho que veamos a las niñas leyendo el Quijote y para de contar, y que Felipe y Letizia estén la mayor parte del tiempo haciendo videoconferencias con chuletas de la gente que tienen delante, incluso de David Bisbal...

rey felip y leticia videoconferencia

@CasaReal

Casa Real se empeña en enviar fotos del despacho, cuando son la misma cambiando la corbata y los interlocutores. De hecho, visitas sorpresa como la de esta madrugada en Mercamadrid, saludando con el codo y diciéndole macho a un trabajador son tan poco habituales que han dejado a todo el mundo pellizcándose.

rey felip y leticia mercamadrid codo

@CasaReal

Y es que da la sensación de que los monarcas españoles están dejando pasar una oportunidad de oro de mostrarse menos estirados de lo que acostumbran. Especialmente Felipe. Pero el Borbón ha hecho un par de discursos y basta. Y sin olvidar qué paralelamente a la crisis sanitaria se supo que renunciaba a la herencia del padre por el escándalo de Suiza. Pero Felipe, como en él es habitual, ha continuado con su perfil bajo característico.

rey felip

@CasaReal

La imagen de la monarquía está muy deteriorada, pero Felipe no parece aprovechar la situación actual para dejarse ver mucho más, dar muchos más ánimos, mostrar, en definitiva, su lado más humano "ante tanta gente como se siente dolida y desamparada". Son palabras de una de las periodistas del corazón más reputadas del país, Rosa Villacastín, en el diario El Mundo.

rosa villacastin

Efe

La veterana periodista y escritora lo tiene claro. Basta de viajes programados, basta de besamanos multitudinarios. ¿Qué reclama? "Una entrevista en profundidad en TVE, sin uniformes, con la cara lavada, fuera de su despacho". Según ella, hace falta urgentemente que un periodista de prestigio sin colores políticos, le haga las preguntas que muchos se hacen y nadie responde:

1- "¿Cómo es de verdad, la relación de Felipe con Juan Carlos, es la de un hijo con su padre cuando están cara a cara?"

2- "¿Cuáles son sus preocupaciones personales?"

3- "¿A qué tienen miedo?"

4- "¿Le ha preguntado a su padre cómo es posible que no fuera consciente de que hay líneas rojas que no se pueden traspasar?"

5- "Cuando accedió al trono, ¿le dio algún consejo que él mismo no hubiera tenido en cuenta a lo largo de su reinado?"

"Algún día me gustaría oir sus respuestas",  dice Villacastín. Que espere sentada.

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