Ciencia, política y religión se pueden cruzar en senderos sorprendentes. Sin ir más lejos, este mediodía han coincidido en el monasterio de Poblet donde el vicepresident, Oriol Junqueras, ha pronunciado una conferencia sobre la relación entre mecánica cuántica, política y ética, al lado del procurador general de la Orden Cisterciense, Lluis Torcal, y el científico José Ignacio Latorre.

La mecánica cuántica se explica como la rama de la física que estudia la luz y la materia; el entorno eclesiástico de la conferencia se entiende por el hecho de que ni siquiera la religión ha escapado a la nueva imagen del universo que generó la física cuántica; la vinculación con la ética y la política es evidente -si la física cuántica rompe con el principio determinista de la ciencia clásica, y por lo tanto, no podemos dar por descontado el comportamiento de las partículas más elementales, resulta todavía más imposible prever la complejidad de la sociedad; ¿pero y el vicepresidente? ¿Qué rama de la física cuántica puede explicar la presencia del vicepresidente? Pues, un interés que se ha acabado convirtiendo en afición. Hay quien se dedica la cría de tórtolas, a coger setas o a coleccionar sellos, y hay quien pasa parte del tiempo libre sumergido en la física cuántica.

La conferencia no ha sorprendido a sus colaboradores más directos que han vivido la curiosa experiencia de matar las horas de espera en aeropuertos o viajes comiendo bolsas de patatas mientras escuchan inacabables conferencias sobre el hecho que una sola partícula se puede comportar como materia y antimateria, o la apasionante historia del gato de Schröndinger, por no hablar, evidentemente, de la partícula de Higgs.

De momento, entre las sorpresas que hoy ha provocado la mecánica cuántica, y que podrían incluirse en el principio de incertidumbre de Heisenberg está el hecho de que la sala de conferencias estuviera llena de gente.

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Una vez la mecánica cuántica ha sacudido la ética y metido la nariz en la política, Junqueras ha lanzado una advertencia a los presentes: "el solo hecho de observar cambia la realidad y por lo tanto la física cuántica invita a la prudencia". No ha concretado de qué manera eso puede afectar a la hoja de ruta del procés, pero la conclusión que el vicepresident ha expuesto en su auditorio ha resultado de una lógica tan elemental en la esencia, como tristemente compleja en la práctica: "si podemos hacer el mundo un poco mejor, tenemos la obligación de hacerlo".