El cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo y del gas mundiales, supondrá un beneficio extra de hasta 1.000 millones de dólares a la semana (858 millones de euros) a corto plazo para las empresas gasistas de Estados Unidos, uno de los países con más GNL del mundo y principal proveedor de los países europeos, según un estudio realizado por Seb Kennedy, analista de Energyflux, publicación independiente de análisis de los mercados energéticos.
El cierre de la planta de GNL de Ras Laffan, en Qatar, representa una quinta parte del GNL mundial y abre la puerta a que los exportadores norteamericanos cubran este vacío. A partir de los datos del mercado sobre precios y márgenes, la publicación calcula que la rentabilidad de una sola carga de GNL en Europa se ha duplicado con el conflicto al pasar de los 25 a los 50 millones de dólares.
La cifra, según cálculos basados en el mercado que puede ocupar el gas norteamericano y la subida de los precios, puede agrandarse a medida que el conflicto se alargue y podría llegar a los 4.000 millones de dólares al mes si el conflicto se mantiene un mes, 20.000 millones de dólares al mes si el conflicto dura hasta el verano y en los cálculos más extremos se pueden llegar a superar los 100.000 millones de dólares al mes para las empresas si el conflicto dura un año o más.
Durante la guerra de Ucrania, en los 12 meses que van de agosto de 2021 hasta agosto de 2022, las empresas gasistas de Estados Unidos ganaron 84.000 millones de dólares, cifra que se podría superar con solo seis meses de conflicto en Irán.
Las terminales de exportación del GNL de Qatar, que exportan unos 80 millones de toneladas anuales, fueron cerradas después de ataques con drones iraníes como respuesta a los bombardeos sobre el país persa propiciados por Estados Unidos e Israel. A consecuencia de este cierre y de la incertidumbre global, los precios se dispararon un 70% en dos días para establecerse en 54 euros por MWh el pasado martes.
Según el estudio, "se acerca una gran transferencia de riqueza de las economías importadoras de GNL a las exportadoras y comerciantes". Esto implica un fuerte impacto sobre los países europeos, más consumidores que productores de gas, a pesar de que Qatar no sea uno de sus proveedores principales, ya que la subida de los precios sí que les afectará.
En el tercer cuatrimestre de 2025, último con datos disponibles, la Unión Europea solo importó un 6,8% de su petróleo de Arabia Saudí (España un 2,6%), el otro combustible cortado por el conflicto, y el 6% de su GNL de Catar (un 2% en España). Ambos combustibles tienen como origen más común los Estados Unidos, proveedor del 14,5% del petróleo (el mayor de fuera de Europa, empatado con Noruega) y del 59,9% del gas natural licuado. La tensión, sin embargo, se eleva con los Estados Unidos, especialmente con España después de que Donald Trump anunciara este martes que corta las relaciones comerciales con España y que la Moncloa replicara que tiene recursos para salir adelante. Ante este panorama, habrá que saber a quién comprará el gas y el petróleo España.