El pasado 20 de enero, la caída de un muro sobre una vía de tren provocó el impacto de un tren de Rodalies en Gelida, murió el maquinista y hubo 37 heridos. El encadenamiento de sequía y fuertes lluvias dañó el muro en una situación atípica y extrema provocada por el cambio climático. El accidente sirve como ejemplo del coste económico que tiene la adaptación al cambio climático: necesita inversiones para prevenir y adaptarse y, después, para reparar los daños causados. El think tank británico New Economics Foundation ha puesto cifra a estas necesidades y alerta: si en 2050 no se han hecho inversiones extra, la deuda pública de España se puede disparar un 81% y triplicarse en 2070.
El estudio alerta que "la integración de los daños climáticos, la adaptación y los costes de la mitigación en las trayectorias de la deuda muestran ratios de deuda que aumentan drásticamente en caso de inacción, pero son materialmente más bajos con una inversión climática creíble y entornos políticos de apoyo".
Y contempla cuatro escenarios tanto para la Unión Europea como para España y los países miembros con previsiones hasta 2050 y hasta 2070. En el caso español, si no hay cambios significativos, la deuda pública, que actualmente es del 101,5% del PIB, sumará un 80% más en 2050, y la cifra se dispara hasta el 276% de cara al año 2070. Con inversiones tardías, este incremento disminuye hasta el 64% para 2050 y el 46% en 2070. Con inversiones a tiempo, el crecimiento de la deuda es aún inferior, del 46%.

Y el cuarto escenario más optimista combina no solo inversiones europeas tempranas, sino también una acción climática global coordinada para frenar las emisiones mediante la transición ecológica. Este escenario que se culmina con cero emisiones netas en el año 2050 y un calentamiento limitado a 1,5 grados haría que la deuda pública de España tan solo subiera en un punto porcentual por este motivo en el año 2050 y fuera un 22% inferior a la actual (sin contar otras variables no climáticas) en 2070.
En el caso europeo, el aumento de la deuda es de un 58% en el caso más pesimista para 2050 y del 197% para 2070, mientras que consigue revertirlo a un aumento de solo el 4% para 2050 y una reducción del 12% en el caso más pesimista.
En el peor de los escenarios, España perdería además un 12% del PIB por motivos climáticos y sería el tercer país que peor parado sale, por detrás solo de Portugal y Grecia. En cuanto al impacto en la deuda, España también sería de las más perjudicadas, solo por detrás de Italia.
Para hacer la previsión, el estudio toma como referencia el monitor de deuda de sostenibilidad creado por la Unión Europea hasta 2035 y extiende su proyección usando diversas variables: el lastre económico de las reducciones el crecimiento del PIB vinculadas al clima, incluyendo la disminución de ingresos fiscales, los costes fiscales directos de los daños físicos relacionados por el clima cuando los gobiernos tienen que reparar daños e indemnizar víctimas y las implicaciones macroeconómicas de las diversas soluciones.