El Gas Natural Licuado de Qatar supone el 20% del mercado mundial y el petróleo de Arabia Saudí el 15,4% de los hidrocarburos. El conflicto entre Irán y Estados Unidos, con la implicación de otros países de Oriente Medio, frena la salida de estos productos, ya que Irán cerró el estrecho de Ormuz a raíz de los bombardeos. Además, los centros de producción de gas en Qatar han sido atacados por Irán. Y, aunque Europa no hace una compra significativa, si la guerra se alarga se verá afectada, como de hecho ya se está viendo, por el aumento de precios que otros proveedores aplicarán. Los países europeos dependerán más del gas y del petróleo de Estados Unidos (si no hay sorpresas después de la crisis con España) y, como ya está pasando, se dispararán los precios del petróleo y del gas natural y, con ellos, la inflación y los precios de la electricidad. 

En el tercer cuatrimestre de 2025, último con datos disponibles, la Unión Europea solo importó un 6,8% de su petróleo de Arabia Saudí (España un 2,6%) y el 6% de su GNL de Catar (un 2% en España). Ambos combustibles tienen como origen más común los Estados Unidos, proveedor del 14,5% del petróleo (el mayor de fuera de Europa, empatado con Noruega) y del 59,9% del gas natural licuado. La tensión, sin embargo, se eleva con los Estados Unidos, especialmente con España después de que Donald Trump anunciara este martes que corta las relaciones comerciales con España y que la Moncloa replicara que tiene recursos para salir adelante. Ante este panorama, habrá que saber a quién comprará el gas y el petróleo España. 

"El impacto dependerá de la duración y la escalabilidad del conflicto", observa Ana Maria Jaller-Makarewicz, analista de energía del Institute for Economics and Financial Analysis (IEEFA). "El cierre del estrecho afecta más a Asia, que compra la mayor parte de este petróleo, mientras que Europa todavía tiene cierto margen con el gas ruso mientras sea legal (lo será todo este año)", analiza. "Rusia tendrá que vender más gas a Asia", explica, dando una posible salida a la redistribución que se tendrá que hacer del gas ruso a partir de 2027 y que tienen que resolver los traders.

Hasta dónde pueden llegar las subidas de precios del petróleo, que ya acumula un 15% en dos días, y del gas, que se dispara un 90% en dos días, "es difícil de responder", dice Jaller, pero si se alarga puede tener un efecto "similar" al de la guerra de Ucrania en los costes energéticos y, por consiguiente, en el IPC. 

Pero, como ya pasó con la invasión rusa de Ucrania, esta crisis "puede ser una oportunidad para el desarrollo de las renovables y la electrificación de Europa", apunta. Las renovables, que se producen en el mismo territorio europeo, tienen un coste bajo y permiten la soberanía energética y su adopción se aceleró con la invasión rusa en Ucrania. Más de la mitad de electricidad en España se produce con renovables, por lo cual está en una situación privilegiada para dar este paso, por delante de la media europea del 25,2%. 

Pero el camino es largo, porque la industria, parte del consumo doméstico, la automoción y el transporte pesado, aéreo y marítimo todavía dependen de los combustibles fósiles, hasta el punto de que el 70% del consumo energético español proviene del gas y del petróleo, alrededor de un 60% en la Unión Europea.

El investigador sénior del Centro de economía Global y Geopolítica de Esade (EsadeGeo) Juan Moscoso, coincide con Jaller en que "con el conflicto, puede ser rentable invertir para la electrificación y las renovables, que no eran tan rentables con un precio del barril bajo". 

Un pulso con China

En cuanto a China, "a medio plazo puede no verse afectado porque ha hecho una apuesta muy fuerte por renovables y almacenamiento", pero ya ha alertado que quiere el estrecho de Ormuz abierto. 

Moscoso se muestra convencido de que la detención de Nicolás Maduro, primero, y los bombardeos sobre Irán, después, no tienen tanto una motivación energética, "que también", como de "reducir el área de influencia de China en el mundo". "En primer lugar, en Venezuela envía un mensaje a Rusia, China e Irán para que se olviden de tener influencia sobre el hemisferio. Y más tarde, con el ataque a Irán, golpean al principal suministrador de hidrocarburos de China", aporta Moscoso. 

"El mercado del petróleo subirá los precios y el del gas mucho más. Y esto tendrá un efecto inflacionario que durará lo que dure la guerra. Afectará negativamente al crecimiento y tendrá una transferencia directa a la renta. Aunque parasen los ataques y se reabriera el estrecho de Ormuz, la incertidumbre se mantendría y esto aún tendrá un impacto sobre los precios del petróleo, que se mueven también con los miedos e incertidumbre", añade Moscoso. 

La incertidumbre y la crisis ya tienen impacto en los mercados, con una caída del Ibex-35 del 7% en solo dos días y similar a otros selectivos europeos. Y también en las finanzas. "Cuando ves esta incertidumbre, como banco, empiezas a subir los tipos de interés. Aumenta la previsión de inflación y eso hace que se reduzca la inversión, crezca el ahorro... Con más miedo, la gente hace menos cosas con su dinero", analiza el experto. 

El economista del Instituto de Estudios Financieros (EFPA), Josep Soler, cree que además de la apuesta por las renovables la crisis energética en Oriente Medio puede acelerar otras inversiones como extracciones de petróleo en Estados Unidos o en Canadá que antes no eran rentables. "En Cataluña, donde más puede afectar es al turismo, no por el efecto inmediato o directo, sino por la situación de miedo, afectación a los vuelos, etc".