De la importancia y complejidad de la investigación agroalimentaria
- Tomás García Azcárate
- MADRID. Miércoles, 25 de febrero de 2026. 05:30
- Tiempo de lectura: 3 minutos
El mes pasado, se presentó el libro publicado por Cajamar sobre Los sistemas de investigación e innovación agroalimentaria en el mundo, que me confiaron la enorme responsabilidad de coordinar. El libro está disponible gratuitamente para su descarga.
La obra se inscribe en la tradición de Cajamar de promover el conocimiento aplicado al sector agroalimentario y se publica con motivo del 50 aniversario de la Estación Experimental Las Palmerillas, un referente en innovación agraria en España. El libro reúne aportaciones de expertos de reconocido prestigio y se plantea como una herramienta de reflexión para responsables de políticas públicas, investigadores, profesionales del sector y agentes de innovación.
El objetivo central del libro ha sido analizar cómo se estructuran, financian y gobiernan los sistemas de investigación e innovación agroalimentaria en distintos países y regiones del mundo, identificando sus fortalezas, debilidades y lecciones aprendidas. Más que ofrecer modelos normativos o recetas universales, se ha intentado aportar un enfoque comparativo que permite comprender la diversidad de trayectorias institucionales y estratégicas.
Cada capítulo combina una revisión histórica del sistema de investigación agraria, el análisis de los principales actores públicos y privados, los mecanismos de financiación y gobernanza y una reflexión sobre los retos actuales y futuros.
El libro se organiza en dos grandes bloques. El primero se centra en países no europeos con modelos especialmente influyentes o singulares, mientras que el segundo aborda el contexto europeo y algunos de sus principales Estados miembros.
En el bloque internacional destacan casos como Estados Unidos, China, Israel y Nueva Zelanda. El sistema estadounidense se caracteriza por una fuerte articulación entre universidades, centros públicos de investigación y sector privado, con una clara orientación hacia el mercado y la transferencia tecnológica. China, por su parte, muestra un modelo en rápida expansión, fuertemente dirigido por el Estado, con grandes inversiones públicas y una estrategia explícita de autosuficiencia y seguridad alimentaria. Israel aparece como un ejemplo de innovación intensiva en conocimiento, especialmente en contextos de escasez de agua y condiciones agroclimáticas adversas. Nueva Zelanda representa un modelo más liberalizado, con una investigación muy orientada a las exportaciones y a la competitividad internacional.
El segundo bloque se centra en Europa, comenzando por el papel de la Comisión Europea y los programas marco de investigación, que buscan coordinar esfuerzos nacionales y fomentar la cooperación transnacional. A nivel estatal, se analizan los sistemas de Francia, Italia, Países Bajos y España. Estos capítulos muestran la diversidad de enfoques dentro de un marco común europeo, desde modelos altamente integrados y orientados a la excelencia científica, como el neerlandés, hasta sistemas más fragmentados, donde la coordinación y la transferencia de conocimiento siguen siendo retos clave.
Unos temas transversales
De este recorrido por los distintos países, resalta la identificación de una serie de temas transversales que atraviesan todos los sistemas analizados, sobre algunos de los cuales volveremos en próximos artículos.
Sin sorpresa, aparece la tensión permanente entre investigación básica y aplicada y la importancia de la transferencia de conocimiento y la innovación. El libro muestra que el éxito de un sistema de investigación no depende únicamente del volumen de recursos invertidos, sino de su capacidad para transformar el conocimiento en innovación efectiva, adoptada por agricultores, cooperativas y empresas agroalimentarias. En este sentido, se destaca el papel creciente de los sistemas de innovación agrícola, que integran a investigadores, asesores, productores y empresas en redes colaborativas.
La colaboración público-privada aparece también como un elemento clave, aunque no exento de tensiones. El libro analiza diferentes formas de cooperación, desde modelos muy orientados al mercado hasta esquemas en los que el sector público mantiene un papel dominante en la definición de prioridades estratégicas.
Finalmente, la sostenibilidad emerge como un desafío común. Todos los sistemas analizados enfrentan la necesidad de producir más alimentos con menor impacto ambiental, adaptarse al cambio climático y responder a las crecientes demandas sociales en materia de calidad, trazabilidad y bienestar animal.
Hemos intentado, por un lado, ofrecer una visión comparada poco frecuente en la literatura en lengua española, facilitando el acceso a experiencias internacionales diversas. Por otro, se ha buscado combinar rigor académico con una clara vocación divulgativa, lo que amplía su público potencial. Por último, el libro invita a una reflexión estratégica sobre el futuro de la investigación agroalimentaria, subrayando la importancia de la estabilidad institucional, la visión a largo plazo y la coherencia entre políticas de investigación, desarrollo rural y sostenibilidad.
En conclusión, su este artículo ha animado a algún lector para que se descargue el libro y, al menos, lo hojee o si alguna ya tenía conocimiento de él, estaré muy encantado de recibir sus comentarios, sugerencias y por supuesto críticas, ya que he puesto mucho empeño personal y dedicación a su realización.