En pleno clima de alarma mundial sobre el desarrollo de la inteligencia artificial, Foment del Treball ha organizado una jornada para dar voz a diferentes actores del ecosistema y abordar los retos y las oportunidades que plantea la expansión de esta tecnología. Durante el encuentro, representantes del mundo empresarial, institucional y tecnológico han coincidido en señalar la rapidez con que avanza la IA y las dificultades que este ritmo genera para las empresas, a la vez que han puesto sobre la mesa cuestiones relacionadas con la productividad, la regulación, la ciberseguridad, la financiación y la competitividad.
Sasha Rubel, directora de Políticas Públicas de IA Generativa de Amazon Web Services en la región EMEA, ha situado la velocidad de implementación de la inteligencia artificial como uno de los principales elementos que condicionan actualmente las decisiones empresariales. "Una cosa queda clara y es que la velocidad con la cual se está implementando la IA crea un problema a la hora de definir las estrategias de las empresas", ha afirmado.
Rubel ha explicado que la expansión de la tecnología se produce en un contexto de efervescencia. "El 54% de las empresas europeas ya han adoptado la IA y esto refleja el contexto de efervescencia que vivimos", ha señalado. En este escenario, ha destacado también la reducción de los plazos asociados a los procesos de innovación. "Con la IA observamos que los ciclos de innovación se están comprimiendo", ha indicado.
Una transformación acelerada
En paralelo a las dificultades que plantea esta aceleración, Rubel también ha remarcado el potencial económico que puede representar la inteligencia artificial. "Actualmente, la IA es noticia por los problemas de ciberseguridad, pero no debemos olvidar que hay una oportunidad de 600.000 millones de euros en Europa hasta el año 2030", ha apuntado. En este sentido, ha vinculado el desarrollo de la IA con las ganancias potenciales en términos de productividad y eficiencia. "Debemos pensar qué haríamos con este tiempo extra que nos puede dar la inteligencia artificial en materia de productividad y eficiencia", ha planteado.
A pesar de la expansión de la tecnología, Rubel ha advertido que una parte importante de los negocios todavía se encuentra en las primeras fases del proceso de implementación. "La mayoría de los negocios están atascados en la fase inicial de implementación de la IA", ha afirmado. En este contexto, también ha defendido una determinada manera de entender el papel de la tecnología dentro de las organizaciones. "La IA debe ser concebida como un asistente, no como un responsable de tareas", ha señalado.
El reto de encontrar profesionales con capacidades digitales
La incorporación de la inteligencia artificial a las empresas también se relaciona con la disponibilidad de profesionales con las capacidades necesarias para trabajar en entornos digitales. Rubel ha destacado el tiempo que las empresas necesitan para cubrir determinadas posiciones. "La mayoría de las empresas detectan que se necesitan unos siete meses para contratar a una persona con las capacidades digitales adecuadas", ha explicado.
La representante del gigante norteamericano ha apuntado que "las empresas todavía no tienen un presupuesto específico para IA y también falta financiación en los mercados". Esta situación se sitúa en un momento en que las organizaciones deben tomar decisiones sobre la incorporación de una tecnología que evoluciona rápidamente y que, según las intervenciones de la jornada, plantea a la vez oportunidades y dificultades.
La complejidad reguladora europea
La regulación ha sido otro de los grandes ejes de la jornada. Rubel ha puesto el foco en la complejidad del marco europeo y en la diversidad de entornos legales y organismos supervisores. "Tenemos una complejidad regulatoria, porque en Europa hay 27 entornos legales con sus respectivos organismos supervisores", ha afirmado. La carga asociada al cumplimiento normativo también ha sido objeto de atención. "Casi la mitad del gasto de las empresas en IA se destina a tareas de cumplimiento normativo", ha asegurado Rubel.
La situación reguladora y las dificultades de financiación, según su intervención, pueden tener consecuencias sobre las empresas emergentes. "El 40% de las empresas emergentes se plantean salir de Europa por el contexto legal de la IA y la falta de financiación", ha indicado. Ante este escenario, Rubel ha reclamado también un papel activo de las administraciones. "Debemos empoderar al sector público para que lidere la transformación", ha afirmado.
Foment propone a las empresas que se acerquen a la IA
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, ha puesto el acento en la incertidumbre que todavía rodea el desarrollo de la inteligencia artificial. "No hay nadie que tenga todas las respuestas a las incertidumbres de la IA", ha afirmado Sánchez Llibre. En este contexto, el dirigente de la patronal ha situado como uno de los objetivos la necesidad de acercar las empresas a esta tecnología. "Queremos que las empresas dejen de mirar de lejos una tecnología como la inteligencia artificial", ha señalado.
Su intervención ha coincidido así con uno de los ejes presentes durante la jornada: la necesidad de que las empresas afronten la incorporación de la IA en un contexto en el que todavía existen incertezas sobre su evolución, su regulación y la manera de integrarla en las estructuras organizativas.
El teniente de alcaldía y responsable de Economía del Ajuntament de Barcelona, Jordi Valls, ha introducido en el debate la relación entre la inteligencia artificial y las ciudades, así como los condicionantes que acompañan el desarrollo de esta tecnología. Valls ha advertido que la capacidad actual de la IA todavía presenta limitaciones en su relación con las personas. "La inteligencia artificial todavía no tiene suficiente capacidad para integrarse de forma equilibrada con el ser humano", ha afirmado.
También ha cuestionado que el aumento de la cantidad de información disponible implique necesariamente una mejora en la toma de decisiones. "Tener más datos no quiere decir necesariamente tomar una decisión inteligente", ha señalado. En el caso de Barcelona, Valls ha defendido la apuesta por la inteligencia artificial, pero ha remarcado que esta apuesta debe ir acompañada de otros debates. "Una ciudad como Barcelona necesita apostar por la IA, pero sin esquivar debates sobre la soberanía estratégica o el consumo energético", ha afirmado.
Una tecnología que ya está presente en los puestos de trabajo
La directora de Innovación de Foment del Treball, Maria Mora, ha puesto el foco en la distancia que puede existir entre los debates que mantienen las direcciones de las empresas y el uso que los trabajadores ya hacen de la inteligencia artificial. "Los trabajadores ya utilizan la inteligencia artificial en las empresas, pero el debate es detectar si se hace con seguridad", ha explicado. Mora ha insistido en que la cuestión no es solo decidir si una empresa debe adoptar o no la tecnología, sino también determinar cómo se incorpora y con qué garantías.
"Mientras los comités de dirección de las empresas se preguntan si adoptar la IA, sus trabajadores ya están en ella", ha señalado. En este sentido, Mora ha definido la gobernanza de la inteligencia artificial como un proceso que cada empresa debe abordar en función de su realidad. "Gobernar la inteligencia artificial es decidir cómo entra en tu empresa y para llevar a cabo este proceso no hay ningún manual", ha afirmado.
La velocidad de adopción vuelve a aparecer como uno de los elementos centrales del debate. Mora lo ha resumido con una expresión que pone el acento en la diferencia entre incorporar una herramienta de IA y conseguir que esta tecnología se pueda desplegar de manera efectiva dentro de una organización: "Encontrar la inteligencia artificial es rápido, escalarla no".
