El auge de demanda de la inteligencia artificial, de acuerdo con la directiva del grupo cdmon, "abre otro capítulo de la crisis de los componentes de 2020". Los motivos responden a la falta de suministros de componentes como memorias RAM y discos de almacenamiento, debido a una expansión masiva de los servidores de inteligencia artificial.
De acuerdo con el último informe AI Index 2025, los algoritmos tienen cada vez más peso a nivel global. China realizó inversiones por valor de 9,3 mil millones de dólares en 2024. Estados Unidos alcanzaron los 101,9 mil millones y el Reino Unido hizo lo propio con una cifra que alcanzó los 4,5 mil millones. Además, el reporte expone la cuestión de la mejora de la potencia de los modelos más usados a escala global, concluyendo que se ha expresado "una mejora muy rápida" entre 2022 y 2024.
El almacenamiento de la IA ya se cuenta en exabytes
La infraestructura que alimenta la inteligencia artificial necesita soportes de almacenamiento de datos. Sin embargo, la demanda de estos es cada vez más alta. David Blanch, director digital de cdmon explica que "ahora mismo vemos cómo la tecnología avanza mucho más rápido de lo que lo hace la accesibilidad a los recursos; por eso vemos cómo los precios suben. Pasa lo mismo que en 2020: nos quedamos sin microchips en un contexto en el que el teletrabajo y la demanda de equipos fue sin precedentes".
Aunque el número total de granjas dedicadas a la IA a nivel global se desconoce, recientes estudios como el de Epoch AI muestran que el xAI Colossus --ubicado en EE. UU.-- es el clúster de IA más grande conocido. Este consta de una capacidad de 300 MW de potencia y alrededor de 250.000 unidades de procesamiento GPU de NVIDIA. A la infraestructura se le debe sumar -de acuerdo con los datos oficiales de la compañía xAI- una capacidad de almacenamiento superior a 1 exabyte.
"Un exabyte son un millón de terabytes. Y eso solo para un centro de almacenamiento. Si tenemos en cuenta la expansión acelerada, todas las inversiones a nivel global y una demanda cada vez mayor, los precios irán en aumento hasta que la curva se estabilice", explica Blanch. "Donde antes no había coches, ahora no hay discos duros". También conocida como "la crisis del Silicio", la escasez de semiconductores tuvo en 'jaque' a toda la industria tecnológica en 2021.
Tras un confinamiento global –que obligó a nuevos hábitos como el teletrabajo, junto con compras masivas de ordenadores e interrupciones en la fabricación de chips–, Blanch expone el paralelismo de los coches: "Todos recordamos cómo en 2021, si querías comprarte un coche, o no había stock, o tardaban meses en entregarlo porque tenían que fabricarlo. Ahora pasa lo mismo, pero sin confinamiento ni interrupciones de fabricación: la IA necesita tantos recursos que ahora mismo el precio de la RAM se ha disparado, los discos duros son mucho más caros y el almacenamiento... costos acabarán repercutiendo al usuario final".