Las bolsas europeas han arrancado la jornada con fuertes pérdidas este lunes después de los ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos en Oriente Medio, que afectan especialmente a la economía por la importancia del tráfico marítimo comercial en el estrecho de Ormuz. Ante la incertidumbre, el Ibex-35, la bolsa más en forma de Europa, es también la que más cae, un 3%. Se le acerca el Dax alemán, con una caída del 2,40%.
El CAC francés también perdía un 2,16%, mientras que en el Reino Unido el impacto era más moderado con un descenso del 1% en el FTSE británico. El FTSE de Milán, la bolsa italiana, también registraba una fuerte caída del 2,4%.
La principal perjudicada por la situación en España son las aerolíneas y la banca, con IAG (Iberia y Vueling) liderando las caídas con un 9,12% menos que al cierre del viernes. Santander es la banca más perjudicada con una caída del 4,99%, por delante del Sabadell, con un descenso del 4,22%, BBVA (-3,7%)
Grifols (-3,67%), Solaria (-3,28%) o Telefónica (-2,70%) son otras perjudicadas, mientras que la petrolera Repsol, con una subida del 5,7%, y la empresa de Defensa e inteligencia participada por el estado Indra, que se dispara un 4,78%, son las únicas ganadoras de esta situación.
La primera noticia que recibían los mercados sobre la afectación de los ataques cruzados en Oriente era una subida del precio del barril del petróleo de brent, referencia en Europa, del 8%.
Después de que Donald Trump decidiera atacar el pasado sábado Irán, hasta acabar con la vida del líder Kamenei, el país persa decidió cerrar el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo que se consume en el mundo. Es por eso que este movimiento genera una reacción inmediata de subida del precio del crudo y, con él, del resto de productos que lo necesitan para transportarse, es decir, casi todos.
Aunque el presidente de los Estados Unidos dijo que los nuevos líderes de Irán han aceptado tener conversaciones para llegar a un acuerdo, los ataques continúan después de que Hezbolá haya atacado posiciones en Israel, que ha respondido con bombardeos en el sur del Líbano.