Presidente de la Comisión de Vivienda en la Cámara de Comercio y miembro también de Pimec y del Círculo de Economía, Vicenç Hernández Reche (Barcelona 1977) es el CEO de una de estas empresas del sector inmobiliario no muy conocidas, Tecnotramit, que gestiona propiedades de grandes tenedores y fondos de inversión, con una facturación considerable, de 39 millones de euros. El gran salto de la empresa vino cuando, en el año 2012, saltaron de una facturación de 913.000 euros a 14,7. ¿El motivo? Los bancos tuvieron que externalizar toda una cartera de activos tóxicos que se quedaron colgados después de la burbuja inmobiliaria. Quizás por eso, tiene una óptica que matiza los mensajes contra los fondos buitre: recuerda que ayudaron a "ordenar el sistema financiero" después de la crisis, aunque reconoce las carencias éticas que, "algunos", aplican en su gestión de los inmuebles. Es economista por la Universitat Pompeu Fabra y tiene posgrados en IESE y Esade, así como un doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona en Psicología Económica.
Ustedes gestionan propiedades de los fondos de inversión. ¿Qué piensa que los expertos jurídicos avalen prohibir la compra especulativa de vivienda?
Es una medida tendenciosa puesto que los expertos consultados por la Generalitat son de la misma base ideológica que el partido que gobierna, lo que genera un sesgo de confirmación. Esta medida generará inseguridad jurídica, especialmente si no se define claramente lo que es “compra especulativa”.También existe el riesgo de paralización parcial del mercado inmobiliario, reduciendo la inversión privada.Y puede provocar efectos no deseados, como desviación de capital hacia otras regiones o formas indirectas de especulación.
Hay una cierta unanimidad que estos fondos no cuidan mucho a la gente, ni arraigo, a veces expulsan edificios entero
Hay que separar el titular de la realidad. Los fondos de inversión, es verdad, son corporaciones que buscan un rédito económico. Pero tenemos que tener memoria, es decir, cuando las cosas fueron mal y teníamos una serie de activos tóxicos, fueron estos fondos, precisamente, que se les llamaba buitres, los que nos ayudaron a sustentar el mercado. Han pasado los años y, después de haber hecho este favor y haber ayudado a la limpieza del sistema financiero, pues buscan rendimiento. Y seguramente entre muchos, las formas no son las correctas. Pero no es lo más habitual, es decir, hay muchos fondos de inversión por los cuales la parte reputacional es muy importante, que tratan las cosas con más cuidado. No es la parte importante del problema que tenemos con la vivienda.
¿Y cuál es? El sector privado acusa a los gobiernos, los gobiernos acusan a la especulación del sector privado y los ciudadanos reparten culpas. La falta de construcción pública es cosa del gobierno, pero el sector privado, inmobiliario y propietarios, ¿no debe hacer un poco de autocrítica por subir tanto los precios?
Las responsabilidades son compartidas, pero hay unas políticas públicas mal aplicadas. La vivienda es un activo y también es un derecho y quien tiene la potestad de garantizar un derecho es el gobierno. Es el gobierno quien debe equilibrar el mercado, que se rige por una ley de oferta y demanda.
¿Y el tope del alquiler sirve para modular este impacto?
No, el tope ha servido para que los que ya tienen un contrato de alquiler tengan un relajamiento, pero para la gente que quiere acceder al mercado, no ha servido de nada. Al revés, porque la oferta ha caído. El tope podía ser una pequeña parte de una posible solución, pero no la gran solución, porque si miramos el resto de países, no hemos inventado la Coca-Cola, esto ya se ha hecho. Y vemos que si no va acompañado de otras políticas, no sirve de nada.
El otro día, Blackstone decía que abriría una cartera de vivienda asequible en España, pero que dejaría fuera Barcelona por la inseguridad jurídica. ¿Ustedes perciben falta de interés de los fondos en Barcelona y si es así, es preocupante para su negocio?
Nosotros hemos conseguido los últimos años es tener una estructura muy diversificada y esto permite que en un momento que puede caer en una cierta actividad, crezca otra. Dicho esto, sí que vemos una falta de interés por Cataluña. Porque hay fondos de inversión que pueden actuar de una manera que seguramente desde un punto de vista ético sea cuestionable, pero al final, en el mundo de empresas si la parte ética falla, acostumbra a tener un mal fin para la empresa. Hay otras empresas que apuestan por vivienda social, por ejemplo. Y entonces se preguntan por los promotores, por los constructores y ven que no se les pone fácil. Están dispuestos a ganar menos, pero no ven compensado este esfuerzo con una garantía ante posibles impagos o inseguridad jurídica. Y ven que en Cataluña, la colaboración público-privada se basa en "hazlo tú, pero si va mal te buscas la vida".
"Para que los fondos y empresas apuesten por vivienda social, hace falta una seguridad jurídica que muchas veces no tenemos en Cataluña"
¿Tecnotràmit se plantea entrar en el boom de alquiler social que están planteando Govern y gobierno español?
Nosotros ya hacemos alquiler social. La gestión social es una gestión muy particular. Cuando gestionas un alquiler de mercado, el centro es el inmueble. Y si es social, es la familia. Esto quiere decir que si hay algún problema tienes que mediar y eso da miedo a las administraciones. Porque es una gestión incómoda. Se habla mucho de Viena, como paradigma de la gestión social del alquiler, pero lo hacen desde hace más de 100 años. Y dan muchas facilidades a familias con problemas, pero la rigurosidad de pagar es sagrada. Dicho esto, nosotros nos presentaremos en función de lo que nos marquen los tenedores.
Hablamos de Tecnotramit. Facturaron 39 millones con 288.000 euros de beneficio en 2024. ¿Cuáles son las actividades principales de negocio?
La gestión hipotecaria es el core. Después, tenemos el asset management, o gestión de activos, gestión de bienes que nos externalizan propietarios o empresas. Y después, BPO, Business Process Outsourcing, que es un cajón de sastre que no tiene relación directa con el inmobiliario, sino gestión de negocios. Hay una parte de asesoría jurídica. Aunque no somos abogados, tenemos una experiencia que nos permite asesorar a los clientes. Y, finalmente, una parte de servicing, que ayudamos a empresas con posibles integraciones y operaciones corporativas. Ahora hay un cambio en el sector, y las empresas pequeñas buscan integrarse en empresas más grandes. Nosotros mismos, hace dos años que estudiamos posibles operaciones, preferiblemente integrarnos en una empresa más grande para crecer.
¿El replanteamiento tiene que ver con la falta de activos inmobiliarios?
No solo, se tiene que diversificar, pero es cierto que hay muchas empresas que crearon las entidades financieras para quedarse los activos tóxicos y se han ido quedando sin y ahora se tienen que repensar.
Usted está en la Cámara de Comercio, en el Círculo de Economía y en PIMEC. ¿Qué importancia ve en estas instituciones para estar en las tres a la vez? ¿Por qué las considera importantes?
Son entidades muy arraigadas en el tejido industrial y empresarial de Cataluña y son fundamentales porque pueden ayudar a la administración y a las empresas.
Usted es doctor en Psicología Económica. ¿Cuál es el estado de ánimo de la economía actual?
Estudiamos un poco los procesos mentales que tenemos a la hora de tomar decisiones. Y estamos en un momento muy tecnológico, con la inteligencia artificial ganando mucho peso, pero donde el factor humano tendrá cada vez más peso. Y un momento de incertidumbre por la geopolítica. Pero las empresas que cuiden la parte humana sobrevivirán mejor, porque además la transición digital genera mucho estrés.
Hay cierto bipolarismo en el buen curso de la economía y la sensación de tensión geopolítica mundial.
La macroeconomía va por un lado y la micro por otro, es cierto. El liderazgo mundial de Trump, que no cuida mucho lo humano, genera mucho miedo y en cambio la economía va bastante bien. Aunque los resultados empresariales y el crecimiento en España van bastante bien, después a nivel micro vemos un problema muy grave con el acceso a la vivienda. Y los sueldos en general no son suficientes.
Usted asesora empresas en su crecimiento. ¿Esta irracionalidad de Trump se contagia en otros liderazgos?
Bueno, nosotros lo que intentamos es ayudar a crear culturas corporativas profesionales y saludables. Por ejemplo, miramos de hacer que una empresa familiar tenga un consejo de administración y un comité asesor con normas muy claras y transparencia para evitar sesgos psicológicos. Y lo que sí que vemos es que hay dos perfiles cada vez más demandados en las empresas pequeñas y medianas: el experto en geopolítica y en psicología económica.
"Empresas pequeñas y medianas cada vez buscan más tener un experto en geopolítica"
¿Pero empresas muy pequeñas?
Bueno, sobre todo empresas que tienen cierta dependencia de su actividad exportadora. En este mundo globalizado, todo afecta mucho más. Ahora todo el mundo es consultor en IA, antes todo el mundo era consultor estratégico y de expertos en geopolítica no hay muchos, pero cada vez hay más.
El impacto de la IA parece que no es tan fuerte en las empresas.
Es más lento de lo que se esperaba, porque hay un período de inversión y coinversión en los puestos de trabajo que ya existen. Pero las empresas tienen miedo y lo que es importante es que hay que estar al día para no quedarse atrás. Tenemos que tener más miedo a la estupidez humana que a la IA.
¿Qué le parece todo el alboroto con la nueva financiación?
Puede no ser lo que te gusta, pero tenemos que consolidarlo y garantizar que no se quede en un papel. Los catalanes tenemos un problema histórico, que es que nos peleamos antes de conseguir algo. Los vascos lo hacen al revés: primero consiguen y después se pelean. Seguramente la nueva financiación propuesta no cumple con los criterios de justicia, pero es mejor que la que tenemos ahora. Y no la podemos estar cambiando cada dos por tres.
