El Consejo Regulador de la DO Cava ha puesto en marcha el proceso electoral para renovar sus órganos de gobierno, unas votaciones que tendrán lugar el 7 de mayo, mientras que la elección de la presidencia será el 11 de junio. La campaña electoral parte de la premisa de que el actual presidente de la entidad, Javier Pagés, no optará a la reelección en el cargo en las próximas elecciones.
Pagés, elegido por primera vez en 2018, renovó su mandato en 2022, y en esta ocasión ha decidido no presentarse a la reelección porque "es bueno que haya ideas nuevas", aseguraba hace pocos días durante la presentación del balance anual de la DO Cava. Una denominación de origen que no pasa por su mejor momento de acuerdo con la competencia a la que se enfrenta con iniciativas como la marca colectiva Corpinnat, que va sumando adeptos entre las bodegas del Penedès y arrebatando marcas a la DO Cava. El año pasado, el cava vivió el segundo ejercicio consecutivo de caída de dos dígitos y distribuyó 190 millones de botellas, un 12,9 % menos. El año anterior ya había caído un 13 %, con 218 millones de botellas.
Este lunes se ha sabido que la Asociación de Viticultores del Penedès (AVP) ha presentado oficialmente su candidatura a las elecciones de la DO CAVA en el censo de viticultores no adscritos a cooperativas, con "el objetivo de situar al viticultor en el centro del modelo y garantizar el futuro del sector". Se trata de una candidatura que ha recogido el espíritu de renovación que comparten los viticultores que la impulsan y que quieren priorizar su calidad de viticultores por encima de su pertenencia a una bodega. Por eso, hablamos de un grupo de viticultores, aunque encabeza la candidatura Joan Fortuny Colomer, de la bodega J. Fortuny Fàbregas, con viñas en el Pla del Penedès y en Banyeres del Penedès.
La candidatura argumenta que su propuesta nace "desde la viña y para la viña", ya que "somos viticultores y vivimos de ello; hablamos desde la realidad del campo y no desde los despachos", defiende Fortuny en un comunicado.

Desde la Asociación de Viticultores del Penedès se considera que el sector se encuentra en un punto de inflexión y que es necesario impulsar cambios estructurales para garantizar su viabilidad. Lo resumen con claridad: "O cambiamos el modelo o el sector se hunde. Y nosotros no podemos irnos: la viña se queda aquí"
Acompañan Fortuny, Joaquim Mallofré Sogas, de la bodega Joaquim Mallofré, de Santa Margarida y los Monjos; y Andreu Piñol Fernández, de la empresa Andreu Piñol Viñas y Servicios, del Pla del Penedès, especializada en servicios a la agricultura. También se han sumado a la iniciativa Josep Anton Vendrell, Josep Guilamany y Francesc Pascual Subirana.
En defensa de su candidatura, Josep Anton Vendrell apunta que "hace años que nos adaptamos a nuevas exigencias, mejorando calidad y trabajando el viñedo con más criterio que nunca, pero este esfuerzo no se ve reflejado en el precio". Por su parte, Joaquim Mallofré insiste en que “no tiene sentido que el sector apueste por la calidad y la sostenibilidad si después el modelo continúa basándose en precios bajos”.
Un sector opaco
La falta de transparencia en datos clave del sector es otro de los puntos centrales de la propuesta. Desde la candidatura de la Asociación de Viticultores del Penedès se señala que los viticultores trabajan a menudo sin información básica para planificar la campaña: "Necesitamos saber con antelación qué existencias hay y qué previsiones de venta existen. Sin datos y sin previsión, no podemos tomar decisiones".
En este sentido, la candidatura propone que en enero se disponga ya de información clara sobre la situación del sector y que las normas de campaña se definan con tiempo suficiente. "No puede ser que las decisiones lleguen tarde y acaben condicionando toda la vendimia".
Otro de los objetivos es impulsar un cambio de modelo que apueste por el valor y no solo por el volumen o el precio. "No podemos seguir compitiendo a la baja; el futuro exige vender mejor, no por vender más barato", defiende la candidatura. En esta línea, también apuestan por reforzar el posicionamiento de la marca cava y alinear toda la cadena de valor para que esta mejora repercuta directamente en el viticultor.