La obsesión por la calidad, la innovación y el servicio es "la fórmula" que ha elegido la compañía Velamen para "ser un referente en el textil del descanso afrontando la competencia asiática y de Europa del Este". Esto y una gran especialización y ansias de reinvención: del tejido para colchón del siglo XIX a la protección para el descanso y el confort en la cama, siempre con la marca Velfont.

Este grupo, actualmente propiedad de la familia olotina Masías, ha sido un precursor de la innovación en España en el sector del textil del descanso, adaptándose a los cambios culturales y sociales y, ahora mismo, buscando soluciones para las consecuencias del cambio climático y los nuevos hábitos de consumo de una población más preocupada por el bienestar y un estilo de vida saludable.

En 1994, Velamen lanzó al mercado el primer protector transpirable para colchones. Cuarenta años más tarde sigue liderando el sector en España con el uso de la biotecnología para actuar directamente sobre los alérgenos más comunes en el dormitorio: ácaros, polen y mascotas. La gama AlerProTECH de Velfont que incorpora un tratamiento probiótico de última generación que actúa directamente sobre los alérgenos.

Entrevista Santi Ferret, CEO Velfont / Foto: Carlos Baglietto
El director general de Velamen, Santi Ferret, en las oficinas de la empresa en Barcelona. / Foto: Carlos Baglietto

Para llegar a este punto, Velamen trabaja con un proveedor de probióticos y el equipo interno de I+D de la compañía, "muy multidisciplinar", que ha investigado durante más de dos años y ha testeado el producto para poder producirlo en la fábrica que tienen en Sabadell, donde centralizan todos los artículos de protección para colchones. Mientras tanto, en las instalaciones de Castellar del Vallès se producen los nórdicos y las almohadas. Las gamas se fabrican básicamente con poliéster y algodón y con tejidos de color blanco. "solo para algún producto muy concreto hacemos color porque para la ropa de cama el blanco es sinónimo de higiene y seguridad", explica Santi Ferret, director general del grupo desde hace casi 20 años. Ferret concreta que no fabrican ropa de cama (sábanas, fundas de almohada...) y, de momento, no tienen ninguna intención de hacerlo.

La estructura fabril -con una plantilla global de 240 personas- los convierte en un proveedor flexible para responder rápidamente a una demanda cambiante y para llegar a diversos mercados en Europa. "Nuestro sector tiene una peculiaridad, que a la vez puede convertirse en un obstáculo si no te puedes adaptar: las dimensiones de las camas no son estándar; no podemos hacer tiradas largas de producto porque en cada país se duerme de una manera diferente", manifiesta Ferret y admite que su flexibilidad es una ventaja competitiva porque pueden coger pedidos desde 50 unidades hasta 4.000 unidades.

Lo mismo sucede a escala comercial. En los países del sur de Europa todavía queda mucha tienda de proximidad especializada en ropa para el hogar y el descanso -tal vez una evolución de los antiguos colchoneros que el siglo XIX recorrían las casas de pueblos y ciudades para lavar los colchones de lana-. En cambio, en el centro y norte de Europa las grandes cadenas de distribución han acaparado el mercado.

Un proyecto de Ignacio Font

De aquellos colchoneros que iban de puerta en puerta y se llevaban los colchones para lavar hay la imagen de un récord de unos colchones a rayas, con flores... que Velamen recoge en un muestrario enmarcado y colgado en las oficinas del grupo en Barcelona. Es el muestrario que fabricaba la empresa Tejidos Ignacio Font y que se remonta al 1.800 y pico. Aquel fabricante de tejidos de Igualada es el origen de Velamen. La familia Font fueron tejedores hasta la crisis de los 70 que les obligó a vender las fábricas, pero se quedaron con la parte comercial.

El muestrario de tejidos del fabricante Ignacio Font, del siglo XIX.
El muestrario de tejidos del fabricante Ignacio Font, del siglo XIX.

Con esta división se creó en 1971 Velamen y la marca Velfont. Se dieron cuenta de que la irrupción de los colchones de moldes había llegado para quedarse e idearon los protectores, porque entonces, los colchones ya no se podrían lavar y los hogares querían seguir cuidando la higiene de la cama. 

La familia Font ha seguido con el negocio justo hasta el año pasado. La falta de relevo generacional abocó a la compañía a la venta. Una oportunidad que aprovechó la familia Masías, propietaria de la empresa fabricante de maquinaria textil Masías, de Olot.