El grupo sanitario Baptist Health, con la colaboración de la empresa constructora Turner y la presencia de representantes institucionales y comunitarios, ha celebrado el acto simbólico de colocación de la primera piedra del Baptist Health Sunrise Hospital. Este proyecto, con una inversión comprometida que supera los 420 millones de euros, representa un esfuerzo estratégico sin precedentes por parte de la institución médica para responder a las necesidades crecientes de la población del área oeste del condado de Broward (Florida).

El objetivo fundamental de la iniciativa es democratizar y ampliar de manera significativa el acceso a servicios de atención sanitaria de alta complejidad y calidad para los residentes de esta zona en expansión. La nueva instalación está concebida como un campus sanitario integral y moderno, con un diseño centrado en las necesidades del paciente y en la flexibilidad operativa. Su arquitectura y planificación responden tanto a las demandas sanitarias inmediatas de la comunidad como a la previsión de crecimiento demográfico y epidemiológico a largo plazo.

La finalización de las obras, prevista para el año 2029, supondrá una transformación sustancial en la infraestructura médica de la zona, añadiendo capacidad, tecnología y recursos actualmente no disponibles en la zona. El Baptist Health Sunrise Hospital se definirá por su capacidad de adaptación al futuro. El núcleo asistencial incluirá un servicio de urgencias de gran capacidad, operativo las 24 horas del día durante cada día del año. Este departamento contará con una dotación inicial de 30 camas, además de espacios específicos para triaje y para la atención de urgencias menores, asegurando un flujo eficiente de pacientes según la gravedad de sus cuadros clínicos. Al alcanzar su capacidad máxima, el hospital dispondrá de 100 camas de hospitalización convencional. Dentro de este total, 10 estarán destinadas a la unidad de cuidados intensivos, una cifra que el diseño de la planta permite ampliar en función de las necesidades futuras.

El complejo también incorporará tecnología quirúrgica de última generación. En una primera fase, se habilitarán cuatro quirófanos plenamente equipados para realizar procedimientos de cirugía asistida por robot, una técnica mínimamente invasiva en crecimiento. La configuración de los espacios está diseñada para permitir la adición de más salas de operaciones sin interferencias en la rutina hospitalaria, garantizando así la escalabilidad del centro. Complementariamente, el campus integrará un edificio independiente de 7.600 metros cuadrados destinado a consultas externas. En este espacio se ofrecerá una amplia gama de servicios médicos especializados en régimen ambulatorio, alejando la cura no urgente de las áreas de hospitalización y urgencias.

Uno de los pilares estratégicos del proyecto es la garantía de la continuidad operativa ante cualquier eventualidad. Por ello, el campus tendrá una planta de energía centralizada y autónoma. Esta infraestructura crítica está diseñada para mejorar la fiabilidad y la resiliencia de todo el hospital. Proveerá una fuente de energía eléctrica y de sistemas mecánicos dedicada y de alta eficiencia, capaz de dar soporte a las operaciones médicas esenciales durante interrupciones del suministro eléctrico externo o fenómenos meteorológicos extremos. Esta autonomía energética no solo asegura la atención ininterrumpida a los pacientes en situaciones de crisis, sino que también refuerza la seguridad del personal y contribuye al rendimiento sostenible del centro a lo largo de su vida útil.

El diseño global del hospital prioriza la integración de tecnologías médicas avanzadas y una infraestructura física flexible. Esta característica permitirá que el edificio se adapte a los cambios en los modelos de atención sanitaria, a la aparición de nuevos tratamientos y a la evolución de las necesidades de la población. El espacio está concebido para acoger, con mínimas remodelaciones, futuras expansiones tanto en capacidad como en servicios especializados, asegurando que la inversión realizada hoy continúe siendo relevante y efectiva durante décadas. La colocación de esta primera piedra marca, por tanto, el inicio no solo de una obra de construcción, sino de un compromiso a largo plazo con la salud y el bienestar de la comunidad del condado de Broward.