Los tatuajes ya no son una moda, sino una manera de entender la estética del propio cuerpo de las personas que ha venido para quedarse. Sea la generación que sea, la presencia de un tatuaje es una evidencia. Los datos son muy relevantes. El 42% de la población española tiene al menos un tatuaje. Una media que se dispara, incluso, ante la población mundial donde el 38% de la población está tatuada. Si vamos a países concretos, Italia lidera con un 48%, seguida de Suecia (47%) y los Estados Unidos (46%). A partir de aquí, ya hay grandes casos de éxito empresariales.

Tattoox es una empresa EdTech que ha convertido la formación en tatuaje, históricamente un oficio informal, en un modelo educativo profesional, digital y escalable. En solo tres años ha formado a más de 5.000 alumnos, tiene más de 75 empleados y fue fundada en Barcelona, ​​por Berta y Joel. Ahora prepara su expansión internacional, con foco en Estados Unidos. Más allá del tatuaje, el modelo de éxito empresarial responde a otros elementos. Por un lado, la educación práctica frente al sistema tradicional, y la profesionalización de nuevas profesiones han sabido escalar la formación creativa con estándares, certificaciones y han generado una empleabilidad real. Detrás de esta empresa barcelonesa está la perseverancia de Berta Madueño, co-CEO y cofundadora de Tattoox que ha generado un modelo de EdTech rentable en un sector no tradicional o cómo el tatuaje se está convirtiendo en industria formativa.

Tattoox

Una empresa del Poblenou con alumnos americanos

Tattoox nació en el Poblenou, Barcelona, aunque sus alumnos son de toda España y diversas partes de los Estados Unidos. Tattoox tiene como misión hacer del mundo del tattoo un lugar más accesible, reivindicando su condición de arte para la expresión de la identidad individual. Aglutina y da voz a todos aquellos que comparten los valores del arte y la expresión personal. Además, forma nuevos tatuadores a través de una formación online que incluye prácticas, asegurando que las futuras generaciones de artistas cuenten con las herramientas necesarias para destacar en la industria.

En declaraciones a ON ECONOMIA, Madueño constata que "el sector del tatuaje está profundamente atomizado, especialmente en España y también en el ámbito global. No hay grandes players dominantes ni marcas internacionales que aglutinen la industria; en realidad, predomina un ecosistema fragmentado de estudios independientes que operan de forma autónoma". Estos aspectos son importantes para entender qué modelo de negocio genera éxito en este sector: "En España hay más de 4.500 estudios de tatuajes distribuidos por todo el territorio. Este nivel de fragmentación, muchos estudios pequeños, ninguna network grande y una clara ausencia de marcas que unifiquen el sector, no solo se da en el comercio al por menor, también en ámbitos como la formación profesional y la distribución de materiales, donde no hay líderes claros con presencia internacional".

Berta Madueño, CO-CEO de Tattoox

Aprender el arte de tatuar gracias a la tecnología

A pesar de que el tatuaje es un arte, la formación también es vital, de la misma manera que puede pasar con la música, el teatro o la pintura. Y es esta la oportunidad que han sabido captar desde Tattoox: "Sí, se puede aprender, y hacerlo bien, cuando se cuenta con la metodología adecuada. En Tattoox hemos desarrollado un bootcamp intensivo, un modelo de aprendizaje práctico inspirado en el ámbito tecnológico, concebido para adquirir las competencias reales que exige el sector del tatuaje. Nuestro programa ofrece una formación intensiva y progresiva, centrada en el aprendizaje práctico y en el seguimiento personalizado del alumno", subraya Madueño. Durante todo el proceso formativo, cada alumno cuenta con el acompañamiento de un equipo académico, así como de mentores, tatuadores en activo, y profesores especializados que guían su desarrollo técnico. El recorrido formativo comienza con una base técnica sólida y el uso de un kit profesional para la práctica constante, continúa con masterclass que muestran la diversidad de estilos dentro del tatuaje, lo que permite al alumno explorar diferentes técnicas y ampliar su visión artística, y avanza hacia la fase de especialización, que culmina con una práctica final en piel real orientada a la profesionalización y a la incorporación al sector

A pesar de todo, Madueño subraya que "la idea de Tattoox no nace directamente de la formación, sino de un primer proyecto que nos ayudó a entender muy bien el problema real del sector". Empezamos siendo una startup que estaba construyendo un marketplace que conectaba personas que querían tatuarse una idea concreta con el tatuador ideal para ejecutar este diseño. El "match" se hacía en función de diferentes parámetros: estilo, experiencia, especialidad, ubicación, etc. En este proceso nos dimos cuenta de algo clave: había muchísima demanda por parte de tatuadores que querían entrar en el marketplace. Y, para garantizar una buena experiencia a la persona que se iba a tatuar, nosotros hacíamos una selección manual muy exigente, revisando uno a uno los perfiles que pedían acceso".

De la observación se consolidó el éxito: "Surgió la visión. Veíamos muchos perfiles con talento y ganas, pero que aún no tenían el nivel técnico o profesional que exigimos para formar parte de la plataforma. Al mismo tiempo, detectamos que existía una demanda muy fuerte para formarse mejor, para aprender de verdad cómo ser un buen tatuador y profesionalizar su carrera. Fue en este punto cuando entendimos que el valor más grande que podíamos aportar al sector no estaba solo en conectar oferta y demanda, sino en ayudar a elevar el nivel de los profesionales desde el inicio. Había una oportunidad clara: un nicho a cubrir, una necesidad real que nadie estaba resolviendo bien y un problema estructural en la formación de tatuadores. A partir de aquí decidimos pivotar y diseñar lo que para nosotros debía ser la mejor formación posible para aprender a tatuar, adaptada al contexto actual: accesible, de calidad y con un enfoque muy práctico. Así nació la idea del bootcamp online de Tattoox, como respuesta directa a una demanda real del mercado y a una necesidad que habíamos vivido de primera mano construyendo nuestro primer producto".

Un mercado millonario a escala mundial

A escala de cifras económicas, los datos consolidan, aún más, el alza de este perfil de empresas. El mercado global del tatuaje alcanzó 1,74 mil millones de dólares en 2023 y se prevé que crecerá hasta 3,55 mil millones de dólares en 2030, con una tasa de crecimiento anual del 10,9%. En Estados Unidos, el mercado representa 4,5 mil millones de dólares incluyendo servicios, materiales y remoción. Y, de forma concreta, en España, el sector factura entre 180-216 millones de euros anuales, con aproximadamente 4.500 estudios activos y crecimiento sostenido año tras año.

Así pues, ¿hay un tope para el tatuaje? Las tendencias generan nuevos servicios: "Aunque la piel es limitada, están muy de moda los cover-ups: tatuajes que tapan diseños antiguos o estilos que ya no están en tendencia. La moda es relativa y siempre vuelve. Los estilos evolucionan (de old school a neotrad, de minimalista a blackwork), pero el deseo de tatuarse se mantiene y crece. Además, cada vez más generaciones se tatúan, normalizándose en entornos profesionales y ampliando la base de clientes potenciales constantemente", constata Madueño. 

Los estudios bien gestionados con artistas de calidad pueden llegar a alcanzar márgenes del 30-35%, especialmente si optimizan la ocupación de cabinas y tienen una buena mezcla de artistas con diferentes tarifas y niveles de reconocimiento. Hay que tener en cuenta que los tatuadores artistas no suelen estar en nómina del estudio. Son profesionales independientes que llevan su arte a diferentes estudios, generando así su cartera de trabajo. Es por ello que el margen puede variar tanto en función del enfoque que quiera darle el estudio: más artistas o menos artistas, más reconocidos o menos reconocidos. Depende mucho de cada modelo, por lo que no se puede dar un margen muy preciso. Aunque los materiales son relativamente baratos (5-10€ por tatuaje), el margen neto final del estudio se sitúa entre el 25% y el 35% después de pagar el split al artista y cubrir todos los costes operativos (alquiler, suministros, marketing, licencias, etc.). Así pues, el tatuaje es una industria madura con proyección de crecimiento sólida durante la próxima década.