Sol Daurella, presidenta de Coca-Cola Europacific Partners, ha comprado la sede de Correos de Bilbao para transformarla en un hotel de lujo. Según ha avanzado El Correo, al tratarse de un inmueble público, la adquisición se ha efectuado mediante una subasta pública, que salió con un precio inicial de 13,5 millones de euros, si bien no ha trascendido el importe final.
Daurella ha formalizado esta compra mediante la sociedad Dauber Hotels, denominación que hace referencia a su apellido. Poco antes de ganar la subasta en diciembre pasado, esta sociedad cambió de nombre (antes se llamaba White Equipment), de domicilio social y administradores, según consta en el boletín del Registro Mercantil. Correos no abandonará este edificio, donde todavía mantiene sus servicios centrales en Bilbao, hasta el 31 de diciembre de este año, fecha a partir de la cual comenzará su reforma para convertirlo en hotel.
Hace tres años, Gerard Piqué, exfutbolista del Barça, se mostró interesado en abrir un hotel de cinco estrellas en este edificio de Correos. El arquitecto vizcaíno José Ramón Foraster, en nombre de Kerad EB –controlada por Piqué y su familia–, se dirigió a la Comisión de Patrimonio del Ayuntamiento de Bilbao para saber si sería posible reconvertir este inmueble en un hotel, según informó El Correo en su momento. Por este motivo, el rotativo vasco especula con la posibilidad de que Piqué acabe participando en la aventura hotelera de Daurella, pero esto no se ha confirmado. Piqué invierte en muchos negocios, no siempre con éxito como es el caso de la marca de gafas Kypers.
Este edificio de Correos está situado en el número 19 de la Alameda de Urquijo, en pleno barrio bilbaíno de Abando. Diseñado por el arquitecto Secundino Suazo Ugalde (Bilbao, 1887 – Madrid, 1970), se acabó en 1928 y siempre ha funcionado como sede del servicio postal. Cuenta con una superficie de 5.800 metros cuadrados repartidos en varias plantas y posee una protección de nivel ‘Especial B’, que obliga a conservar determinados elementos arquitectónicos como la fachada.
Una vez superada la pandemia y con el regreso de los turistas, a partir de 2021, muchos family office catalanes han apostado por las inversiones hoteleras sin ser hoteleros. Esto no significa necesariamente que hayan entrado en la gestión, pero sí en la propiedad de los inmuebles. Entre las familias catalanas con intereses hoteleros se encuentran los Gallardo (propietarios de la farmacéutica Almirall, con Sercotel), Grífols (de la también farmacéutica Grifols, dueños del inmueble del Hesperia Presidente de Barcelona), Lao (del grupo inversor Nortia, que acaba de comprar un hotel en Nueva York), Marsà (La Llave de Oro, adquirieron hace dos años el hotel Almirante de la Via Laietana) o Massot (de la promotora Vertix, han constituido las hoteleras Sabàtic Hotels & Resorts y Maslan).
