La tecnología espacial continúa ampliando su campo de aplicación en ámbitos vinculados a la sostenibilidad y la gestión ambiental. En este contexto, la compañía PlanetAI Space ha desarrollado una solución basada en algoritmos avanzados y datos captados por satélite con el objetivo de descubrir y cuantificar el capital natural del planeta, así como los principales contaminantes que comprometen su equilibrio. Entre los elementos que monitoriza se encuentran el metano, el dióxido de carbono y el material particulado, sustancias con un impacto directo en el cambio climático y en la calidad del aire.
La propuesta tecnológica de la empresa combina la observación de la Tierra con disciplinas científicas diversas, como la astrofísica, la química teórica y computacional, la dinámica de fluidos y nuevos modelos aplicados al ámbito de la salud. Esta aproximación interdisciplinaria permite analizar grandes volúmenes de información obtenida desde el espacio y transformarlos en indicadores cuantificables sobre el estado pasado, presente y futuro de los recursos naturales. El sistema procesa los datos satelitales mediante modelos propios que permiten detectar emisiones y evaluar su evolución temporal, facilitando así una lectura estructurada del impacto ambiental en diferentes territorios.
La visión de la compañía pasa por convertirse en la tecnología de referencia en la cuantificación del capital natural a escala global. El objetivo es proporcionar herramientas que permitan medir con criterios homogéneos el estado de los ecosistemas y los recursos naturales, en un momento en que la demanda de datos verificables en materia ambiental es creciente por parte de instituciones públicas y empresas.
El sector del petróleo como principal mercado
Fundada el año 2022, PlanetAI Space ha orientado una parte relevante de su actividad al sector energético, especialmente al petróleo. Actualmente, trabaja con firmas del sector para monitorizar pozos de petróleo abandonados en territorios como Arabia y Estados Unidos. Estos emplazamientos pueden generar emisiones de metano de manera continuada, a menudo sin un control sistemático sobre el terreno.
La tecnología satelital permite detectar y cuantificar estas emisiones sin necesidad de instalar dispositivos físicos en cada pozo. María Fernanda González, CEO y cofundadora de la compañía, explica en una conversación con ON Economía en el recinto del 4YFN que el seguimiento a través de satélite es una alternativa más viable desde el punto de vista operativo y económico. “Por satélite es más factible y económico monitorizar todos estos espacios que no instalar sensores”, señala. Este modelo facilita la supervisión de grandes extensiones geográficas y reduce los costes asociados al despliegue y mantenimiento de infraestructuras terrestres.
La capacidad de medir emisiones de manera remota también permite obtener series históricas de datos y establecer comparativas en el tiempo, un elemento relevante para la planificación ambiental y el cumplimiento de compromisos climáticos. En este sentido, la información generada puede integrarse en procesos de toma de decisiones empresariales o en marcos reguladores que exigen transparencia en materia de emisiones.
Crecimiento y estructura interna
Actualmente, Planeta AI Space, ubicada en Barcelona, cuenta con una plantilla de 29 profesionales. La mayor parte del equipo está integrada por perfiles técnicos especializados en ingeniería, física, ciencia de datos y otras disciplinas científicas vinculadas al análisis ambiental y espacial. En menor grado, la compañía dispone de perfiles orientados al desarrollo comercial y a la gestión de relaciones con clientes y socios estratégicos.
A medio plazo, la dirección de la empresa plantea consolidar su posición como plataforma de referencia en la cuantificación del capital natural. La voluntad es ampliar el alcance de sus servicios más allá del sector energético y ofrecer soluciones aplicables a otros ámbitos donde la medida precisa de los recursos naturales y de las emisiones contaminantes sea un requisito clave.
ConnectedCosmos y la conectividad
En paralelo a los proyectos centrados en la observación ambiental, el sector espacial continúa desarrollando iniciativas en el ámbito de las comunicaciones. El fabricante de satélites e infraestructura espacial Open Cosmos ha anunciado, en el marco del Mobile World Congress, el lanzamiento de ConnectedCosmos, una constelación propia de satélites en órbita baja destinada a ofrecer comunicaciones soberanas, seguras y con resiliencia activa.
La constelación, situada en órbita baja terrestre, está diseñada para proporcionar servicios a instituciones, administraciones públicas y empresas que requieren sistemas de conectividad con altos estándares de seguridad y autonomía. Este tipo de órbita permite reducir la latencia en la transmisión de datos y mejorar la cobertura en determinadas zonas, facilitando aplicaciones que exigen respuesta en tiempo real.
Rafael Jordà, fundador y consejero delegado de Open Cosmos, señala que el proyecto supone un paso en la construcción de una capacidad europea de conectividad resiliente y autónoma. Según explica, la integración de comunicaciones espaciales seguras con datos de observación terrestre en tiempo real, gracias a la cooperación con la Open Constellation, amplía las posibilidades del servicio más allá de la transmisión convencional de datos.
Esta combinación permite aportar contexto e información inmediata a las organizaciones usuarias, integrando la conectividad con la inteligencia derivada de la observación de la Tierra. De esta manera, la infraestructura orbital se configura como una plataforma que puede dar soporte a operaciones institucionales y corporativas con requisitos de seguridad, autonomía y capacidad de análisis en tiempo real.
