Glock es uno de los grandes fabricantes de pistolas, con centro de decisión en Austria, que suministra armas a particulares y a cuerpos de seguridad de todo el mundo. Desde que en diciembre de 2023 falleció su fundador, Gaston Glock, a la edad de 94 años, esta compañía ha reducido beneficios y ha entrado en una pugna familiar entre los hijos de su primer matrimonio y su segunda esposa, Kathrin Glock, 50 años más joven, que es la actual presidenta. Han protagonizado una sucesión de película. Pero el recorte de beneficios no es por su gestión, sino por los aranceles impuestos por Donald Trump, que han impactado en las exportaciones de armas a su principal mercado.
El imperio Glock pierde velocidad, pero sigue ganando mucho dinero. Este fabricante austríaco de pistolas cerró 2025 con un beneficio de 47,7 millones de euros, un 50% menos que el año anterior, y una facturación de 626,7 millones, un 6% inferior a la de 2024. La compañía también redujo su plantilla en un centenar de empleados, hasta los 2.419, en sus centros de producción de Austria, Eslovaquia y Estados Unidos.
Encadena dos ejercicios con retrocesos en sus resultados, que dependen, en gran medida, del mercado estadounidense. La debilidad del dólar y la política arancelaria de Washington han presionado las cuentas. Sin embargo, confía en elevar sus ingresos por encima de los 700 millones de euros este 2026 con el lanzamiento de la sexta generación de sus pistolas.
Pero detrás de los números hay otras historias. Los Glock son una de las grandes fortunas industriales de Austria, que ha vivido una pugna entre los hijos del fundador y su segunda esposa: Kathrin Glock (en la imagen superior, al lado de un retrato de Gaston), de 45 años, que se ha convertido en la imagen de la marca.
El retroceso del beneficio no impide que Glock mantenga una política generosa con sus accionistas. La compañía prevé distribuir 50 millones de euros, una cantidad superior al beneficio neto obtenido durante el ejercicio. Esto tiene una explicación: la empresa dispone de beneficios acumulados de ejercicios anteriores.
La Glock Privatstiftung –fundación privada– controla el 99% del capital y Kathrin Glock posee directamente tan solo el 1%. Pero este 1% resulta engañoso si se interpreta como una medida de su poder. Su influencia empresarial es considerablemente mayor que su porcentaje de acciones. Desde el pasado junio, Kathrin Glock también preside el consejo de supervisión de la compañía. En el universo Glock, propiedad, control y beneficiarios económicos son realidades distintas.
Gaston Glock, fallecido en diciembre de 2023 a los 94 años, no dejó simplemente una empresa que repartir entre sus tres hijos y su segunda esposa. La principal heredera es la Glock Privatstiftung, constituida en 1999. Una privatstiftung austríaca no funciona como una sociedad convencional: el patrimonio puede quedar en manos de la fundación y los estatutos determinan quiénes son sus beneficiarios y cómo se ejerce el gobierno de los activos.
Gaston había estado casado con Helga Glock. Tuvieron tres hijos: Brigitte, Gaston Jr. y Robert, todos ellos vinculados en algún momento al negocio familiar. Brigitte llegó a ser una figura destacada dentro de la compañía y, según personas próximas a la familia citadas por medios como Vanity Fair, Gaston había considerado durante años que ella podía sucederle.
Gaston y Helga se divorciaron en 2011 después de un largo matrimonio. Ese mismo año se casó con Kathrin. A partir de entonces, la relación entre Gaston y sus hijos se deterioró. La disputa terminó trasladándose a los tribunales y a las estructuras patrimoniales creadas por el propio fundador.
