Leche Pascual se prepara para el cierre de la fábrica de Gurb, en la comarca de Osona, y ha presentado este viernes el expediente de regulación de empleo (ERE) para las 80 personas que trabajan en su fábrica de Gurb (Osona), según ha informado la cooperativa de abogados Col·lectiu Ronda. El inicio del ERE llega poco más de un mes antes de la fecha prevista para el cierre definitivo de la planta, fijado para el 31 de julio, cuando Casa Tarradellas asumirá la propiedad para destinar las instalaciones a la producción de mozzarella.
Los trabajadores representados por el Col·lectiu Ronda, los que no contaban con comité de empresa, consideran que la decisión de iniciar un ERE "no está justificada", dado que "la planta ha logrado en el último ejercicio los mejores resultados de su historia en términos de producción y rendimiento", han señalado en un comunicado. Lamentan, además, que la empresa haya "pospuesto cualquier negociación hasta pocas semanas antes del cierre" y "haber alimentado, sin ninguna concreción, las expectativas de una posible contratación por parte de Casa Tarradellas".
Los representantes de la plantilla sostienen que la compañía ha decidido "cerrar una fábrica que funciona" para trasladar la producción a otros centros, "especialmente a Burgos". Ese "cambio de estrategia" se ha ido materializando en los últimos meses con el traslado de la actividad de tratado y envasado de leche destinada a marcas como Lidl y Llet Nostra hacia fábricas en Burgos, que también han sido destinatarias de maquinaria y líneas productivas de la planta catalana, han asegurado.
"Después de casi un año desde que se tomó la decisión de vender la fábrica, Leche Pascual ha esperado hasta ahora para abrir formalmente un proceso de negociación con la plantilla, pese a nuestras peticiones e insistencia", ha señalado el Col·lectiu Ronda.
"La empresa ha intentado evitar durante meses la obligación legal de negociar colectivamente el futuro de la plantilla, mientras avanzaba en el desmantelamiento de la fábrica y dejaba a decenas de familias en una situación de incertidumbre absoluta", han sostenido los representantes de los trabajadores.
El traspaso a Casa Tarradellas
Casa Tarradellas anunció en abril la compra de la fábrica para producir mozzarella para sus pizzas. Las dos compañías, con plantas industriales en Gurb, firmaron un acuerdo de colaboración en septiembre pasado que culminó con la compra, y se comprometieron a una “transición ordenada” para preservar el tejido económico de la comarca. Aseguraron, además, que reforzará su “eficiencia” y “competitividad”.
La operación supone un nuevo impulso al crecimiento de Casa Tarradellas, que lleva más de veinte años incrementando ventas y beneficios. En el ejercicio de 2024, el último con cuentas consultables, la empresa facturó 1.500 millones de euros, un 8,8% más que en el ejercicio anterior, con unos beneficios de 38,47 millones, un 12% más.