Morgan Stanley ha vuelto a declarar una participación superior al 5,1% en Grifols, algo que no sucedía desde hace unas tres semanas, según la información pública que recoge la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El banco de inversión estadounidense superó el umbral del 3% en Grifols este mes de mayo por primera vez desde 2008. Desde entonces, ha hecho continuos ajustes en el capital. El grueso de la participación la ostenta en instrumentos financieros.
En concreto, este lunes ha declarado una participación del 5,140%, por encima del 3,565% que tenía anteriormente. La participación en acciones ha pasado del 0% al 0,734%, mientras que vía instrumentos financieros se ha situado en el 4,406%, frente al 3,565% precedente. En lo que respecta a los instrumentos, ostenta un 3,646% en derechos sobre valores prestados y derechos de uso, así como otro 0,76% en 'swap' de valores.
La apuesta del banco de inversiones, que tiene una larga relación con Grifols, ha coincidido con un nuevo avance en investigación y desarrollo de productos de la firma, según el anuncio de la industria farmacéutica de la familia Grífols. La farmacéutica ha finalizado la fase clínica de Sparta, el ensayo clínico de resultados de fase 3 destinado a evaluar la eficacia clínica y la seguridad de dos dosis distintas de Prolastin®-C, un inhibidor de la proteinasa alfa-1. Se trata de un trastorno genético que puede dar lugar a enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), un grupo de enfermedades respiratorias que incluye el enfisema.
Según ha destacado la compañía, en un comunicado, Sparta es el mayor estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado hasta la fecha en terapia de reemplazo para pacientes con alfa-1 y enfisema.
El estudio se ha llevado a cabo en 37 centros clínicos de 16 países y utiliza la densitometría pulmonar mediante tomografía computarizada de pulmón completo como variable principal de eficacia. La densitometría por tomografía computarizada está considerada el método más sensible para detectar la progresión del enfisema y cuantificar la pérdida de tejido pulmonar en pacientes con DAAT[2], lo que convierte a SPARTA en el primer y único estudio de tres años en déficit de alfa-1 antitripsina que genera evidencia clínica longitudinal utilizando este biomarcador.
