El grupo papelero catalán Miquel y Costas invertirá 130 millones de euros entre 2027 y 2030, 10 millones más que lo previsto en el trienio anterior, con el foco puesto en innovar procesos, implantación tecnológica y la sostenibilidad de las operaciones y los productos, como ha explicado Jordi Mercader, presidente de la compañía, en la junta de accionistas, que también ha aprobado las cuentas de 2025 y cambios en el consejo de administración.
La partida más importante del nuevo plan de inversiones 2027-2029 se dedicará a mejoras tecnológicas, unos 47 millones de euros, que beneficiarán especialmente sus plantas del Besòs y Tortosa, aunque los seis restantes centros productivos que tienen en Catalunya y el País Valencià también se beneficiarán.
Miquel y Costas dedicará 30 millones a la sostenibilidad, con el objetivo de avanzar en la descarbonización y la reducción del consumo eléctrico de agua, e incluye dos plantas de biomasa, en las fábricas del Besòs y la Pobla de Claramunt, en la Anoia, y plantas fotovoltaicas con baterías. A automatización y digitalización dedicará 20 millones y a infraestructura y mantenimiento, 33 millones, ha desgranado Mercader.
Este plan supone un pequeño incremento sobre el 2023-2025, que tenía previsto invertir 120 millones, pero que acabará el año por debajo de los 100 millones a causa de inversiones que todavía no se podrán realizar por el retraso en los permisos, pero que se acabarán llevando a cabo, aunque sea en los próximos años. De hecho, el presidente de la papelera ha lamentado que el retraso en algunos permisos les ha obligado a renunciar a ayudas.
Aun así, Mercader ha destacado que las inversiones hechas en los últimos años han permitido a la compañía resistir las dificultades mejor que la competencia, ya que el resto de papeleras cotizadas del mundo están en pérdidas. La apuesta de Miquel y Costas por descarbonizar procesos –ha reducido un 33% las emisiones de CO₂ desde 2021– ha hecho que hayan resistido mejor la subida de los precios energéticos, aunque también han notado el encarecimiento del gas, que ha impactado en 10 millones en sus resultados.
Otro factor diferencial de la empresa catalana es que han tenido "un enfoque industrial", mientras que los grandes competidores lo han tenido financiero: han crecido con compras que después no han generado el valor esperado. En este sentido, Miquel y Costas también analizó dos o tres opciones de compra el año pasado, una de ellas en Estados Unidos, pero "no encajaban, y lo que no haremos es poner en peligro lo que hemos construido", ha remarcado Mercader. Este año, siguen en el mismo sitio, atentos a oportunidades, pero el crecimiento inorgánico no es una prioridad.
Miquel y Costas ha podido mantenerse en números verdes, a pesar de que han bajado. El año pasado, el grupo facturó 313,8 millones de euros, un 1,5% más que en 2024, pero el beneficio cayó un 7,7%, hasta los 45,1 millones de euros. La empresa dio 18,5 millones de euros en dividendos y la junta de este jueves ha aprobado un pago extraordinario de 5,3 millones más, que situará su pay out por encima del 40%.
Entre los aranceles y la debilidad del dólar
"Ha sido un año difícil, con un contexto geopolítico extremadamente complejo. Empezamos con los aranceles de Trump, que provocaron un flujo de negocio buscando mercados nuevos, y la debilidad del dólar, que comporta que las exportaciones europeas son menos rentables. Y continúa la guerra de Ucrania y los antecedentes de la guerra de Irán", ha explicado Mercader.
Los aranceles los han podido esquivar, ya que todos sus clientes en Estados Unidos, excepto uno, han aceptado el incremento del precio, pero les ha castigado la debilidad del dólar: "Si ya le has cargado al cliente un 20% primero, después un 15%, por el arancel, la bajada del dólar te la tienes que comer porque no le puedes subir un 30% el precio. Si no hubiera habido los aranceles, quizás no habríamos repercutido toda la bajada del dólar, pero sí una parte". En EE. UU. tienen el 7,5% de las ventas.
La junta ha aprobado la renovación de Jordi Mercader como consejero y presidente del consejo y la elección de Victoria Lacasa, que ya era secretaria del consejo, como consejera. Eusebi Díaz Morera, que acababa mandato, sale del consejo.
Miquel y Costas tiene unos 950 trabajadores repartidos principalmente entre sus centros productivos del Besós, Tortosa, dos en la Pobla de Claramunt, dos en Capellades, València y Vila-real, además del centro de manipulación de papel de Argentina. El 60% del negocio todavía va al sector del tabaco, mientras que el resto se reparte entre el uso industrial, cada vez más en la alimentación, y para artes gráficas.
