"Nuestro padre, Josep Maria Pradas, era un emprendedor de la época; tenía ambición". Así describe Marta Pradas a su padre. En 1971, fundó la empresa de maquinaria agrícola Jympa, en Castellserà (Lleida), trabajando en un pequeño taller de maquinaria agrícola propiedad de quien acabaría siendo su suegro. Desde el taller, Pradas se dio cuenta de que el entorno del taller era eminentemente agrícola y que la cooperativa frutícola necesitaba herramientas. Así nació en 1973 la primera patente de Jympa, un montacargas para pequeñas cámaras de fruta.
Un año más tarde desarrolló y patentó la primera despedregadora para recoger las piedras del campo y optimizar el terreno. Las primeras demostraciones de la maquinaria las hizo en Sástago (Zaragoza). Desde entonces, "este ha sido siempre nuestro objetivo: preparar el terreno para una buena cosecha", explica Marta Pradas, actual consejera delegada de la compañía, que sigue ubicada en Castellserà pero con proyección internacional.
Del padre, Marta y su hermano Marcel -director de I+D- también heredaron la internacionalización porque muy pronto cogió la maleta y conquistó México. Era alrededor de 1977 cuando ya llevó las despedregadoras hacia las Américas. Como complemento, Josep Maria Pradas ideó los arados de subsuelo (subsoladores), que también llegaron rápidamente a México.
Una marca genérica: tener un 'jympa'
"Los subsoladores fueron el detonante de la primera etapa de crecimiento y de la necesidad de crear una marca; así nació Jympa que, con los años, se ha convertido en una marca genérica. En países como México u otros de Sudamérica, los agricultores dicen que tienen un 'jympa' para describir cualquier subsolador; de la marca que sea", relata Marta Pradas.
Con una veintena de trabajadores, Jympa ingresa de los mercados exteriores el 55% del negocio global de unos 3 millones de euros. Actualmente, la maquinaria se vende en unos 30 países. Están en México y Latinoamérica -Chile, Uruguay, Nicaragua-, pero también en Europa central o el norte de África y "teníamos esperanzas en Argelia, pero las rotas relaciones comerciales entre España y aquel país han interrumpido la comercialización", admite Marta Pradas. Añade que los conflictos geopolíticos y otros acontecimientos de los últimos años complican mucho el comercio internacional.
Forjar alianzas para encarar el futuro
La marca Jympa lucha en un segmento complejo con presencia de las grandes multinacionales y "las empresas más pequeñas lo tenemos complicado". Por eso, se ven "abocados a encontrar alianzas empresariales de carácter industrial y tecnológico" para seguir creciendo, manifiesta Marta Pradas.
La compañía ha hecho un importante esfuerzo en la digitalización de procesos para que los agricultores puedan actuar de manera predictiva. Así, las herramientas Jympa ya no labran de manera uniforme, con la misma profundidad y presión de un extremo a otro de la parcela de tierra. La firma ha desarrollado soluciones de software pensadas para un trabajo de intensidad variable, es decir, actúan con más intensidad únicamente en las zonas compactadas y se levantan en el resto, reduciendo el consumo de combustible y el desgaste de las piezas.
Innovación, la razón de ser desde 1971
Este sistema Dynamic Scan analiza la composición del suelo en una primera pasada mediante los sensores instalados en los equipos hidráulicos, que permiten realizar un mapa de la dureza o el grado de compactación en cada punto del terreno. El desarrollo ha sido premiado como un sistema de la agricultura 4.0
Con el espíritu de abrirse a la cooperación empresarial, Jympa ha hecho el desarrollo conjuntamente con Waatic, una empresa emergente (spin-off de la compañía catalana Estel, con sede en Abrera) especializada en AgriTech. Waatic desarrolla tecnología de control inteligente y automatización para maquinaria agrícola, con un enfoque particular en la optimización de la aplicación de fitosanitarios.
