Los hermanos Joan y Josep Font Fabregó invertían conjuntamente en empresas emergentes antes de que, en verano de 2019, consumaran la ruptura familiar en Bonpreu. Y después han continuado invirtiendo en venture capital (en empresas emergentes con potencial para crecer) y private equity (en empresas maduras), pero por separado, hasta el punto de que cada uno ha entrado en más de treinta sociedades. Curiosamente, no coinciden en ninguna de estas aventuras pese a compartir el interés por determinados sectores. Por ejemplo, ambos son accionistas de operadores de telefonía –Parlem, en el caso de Joan, y Avatel, de Josep–, compañías que meses atrás negociaron una fusión que se ha acabado complicando. Ni así han coincidido.

Cuando los hermanos Font firmaron el acuerdo que puso punto final al litigio sobre Bonpreu, Joan se comprometió a pagar cerca de 350 millones de euros, a plazos, por el 50% que tenía Josep. El acuerdo estipulaba el pago de 100 millones de euros y la aportación de inmuebles en el momento de la firma, así como 25 millones más anuales en los siguientes ocho años. Esto permite a la familia de Josep disponer de recursos para invertir

Josep Font y sus dos hijos, Abel y Jordi Font Dorca, han puesto en marcha varios vehículos de inversión que tienen como matriz la sociedad patrimonial Espais d’Inversió 2005 SL, de la que cuelgan dos patas: Turtle Capital SCR –enfocada a empresas emergentes– y Solvic Ocean –para las operaciones inmobiliarias–. Si bien Josep aparece como presidente de Espai d’Inversions, son sus hijos los que se encargan de la dirección de los negocios.

El último movimiento de la rama Font Dorca ha sido la entrada en el vehículo inversor A Ponent SPV, donde coinciden con la familia Giró, de Destilerías MG, y con Med Capital, la gestora de activos inmobiliarios liderada por Manuel Guillén Solà.

Con la sociedad Espai d’Inversions, los Font Dorca ganaron el año pasado 23,21 millones de euros, un 5,5% más que en el ejercicio anterior, según las cuentas individuales de esta empresa. Su patrimonio neto superó los 250 millones.

En la cartera de inversiones que gestionan a través de Turtle Capital hay empresas de restauración y alimentación (Baluard, Wetaca, Robata, Monster Sushi, A Pluma, Born Rosé...), agencias de viajes (Exottica, eBooking, Essentialist), inmobiliario (Àttico, Collective, Feel at home), mascotas (Grupo Omega, Alfabet), sanidad (Cuidum), náutica (De Antonio Yatchs), material deportivo (Padel Nuestro), invernaderos (La Sala)... y muchas plataformas o desarrolladoras de software hasta superar la treintena, según la relación que aparece en su página web.

Apuestas empresariales de Joan

Por su parte, Joan Font Fabregó, presidente de Bonpreu, invierte en empresas emergentes sobre todo mediante Ona Capital Privat, si bien este no es su único vehículo. Como socio tiene la familia Carandell, propietaria de la compañía de mobiliario urbano e iluminación Benito Urban. Hasta el verano de 2019, en el consejo de Ona Capital también estaba su hermano Josep, pero este salió a raíz de la separación empresarial

Ona Capital tiene una dimensión mucho más pequeña, con un patrimonio neto de 21 millones de euros. En 2022 consiguió dejar atrás una década con pérdidas para entrar en ganancias: 2,4 millones de euros, en 2022; 1,35 millones, en 2023; y 195.000 euros el año pasado, según consta en las cuentas de la sociedad. Esto les ha permitido sanear las pérdidas acumuladas.

En la página web de Ona Capital se relacionan más de 40 empresas en las que han entrado, si bien no está actualizada porque, de algunas, ya han salido. Destacan empresas relacionadas con el campo de la inteligencia artificial (Timbal y Tendios), de material o servicios deportivos (Tropicfeel y Racetick), salud (Metly, Klyype, Devicare, Clinic Point...), educación (Science Bits), mascotas (Miscota), agencias de viajes (Pangea), fintech (Hulahoop), apps (Bleta, Flamaid, Be Jao...), plataformas diversas (Peoople, Gamestry, Arborius, Worldcoo, Dinube, Xarxa Grera...), desarrolladores de software y muchas compañías de energías renovables.

Evidentemente, Joan Font está centrado en Bonpreu, el grupo de distribución que el año pasado batió el récord de facturación con 2.259 millones de euros, un 8,8% más que en el ejercicio anterior, y que da empleo a cerca de 11.000 personas. Las cuentas consolidadas de Baloo de Inversiones, que integran la cadena de supermercados, apuntan unos beneficios de 75 millones de euros, que son un 34% más.

A diferencia de su hermano Josep, de 72 años, que ya ha cedido la dirección de los negocios a sus dos hijos, Joan, de 74 años, todavía se mantiene al frente de Bonpreu si bien el año pasado nombró a un consejo de administración –que lo sustituyó a él como administrador único– y ha dado poderes a su hija, Anna Font Tanyà, de 44 años, que ejerce de número dos.

Y también a diferencia de Josep, que prefiere moverse en la más absoluta discreción, Joan despliega una gran actividad en los ámbitos empresariales –este mismo noviembre fue ponente de la jornada de Comertia, sobre el uso de la IAy en defensa de diversas causas, como la de la lengua catalana o el déficit fiscal de Catalunya. Continúa siendo un activista.

Orígenes

Estos dos hermanos nacieron en Torelló, en la comarca barcelonesa de Osona. Sus padres, conocidos como los bacaladeros Font, explotaban una pequeña tienda en Torelló y puestos de pesca salada por la comarca. Después de un viaje a Francia e Italia para aprender sobre comercio, Joan abrió el primer supermercado en la vecina Manlleu en 1974. Después vino el primer autoservicio (1979), en Vic; el primer hipermercado Esclat (1988), en Vilafranca del Penedès; la compra de las cadenas Orangutan (1998) o Intermarché (2001)... hasta llegar a formar lo que ahora es el grupo Bonpreu, con establecimientos solo en Catalunya. En el libro Los que mandan, de los periodistas Miquel Macià y Pep Martí, se indica que el negocio quedó repartido a mitades entre los dos hermanos por voluntad de sus padres. Hasta 2019, Josep fue su vicepresidente, pero las diferencias surgidas entre ellos –por la distribución de dividendos entre otros motivos– les llevó a la separación.