IAG, el hólding propietario de Iberia, British Airways, Vueling, Aer Lingus y Level, mantiene el radar activado y está abierto a explorar nuevas compras. El consejero delegado considera que el contexto geopolítico, marcado por la guerra en Oriente Medio y el encarecimiento de combustible, es favorable para realizar adquisiciones, ya que muchas aerolíneas están sufriendo por la subida de precios. Sin embargo, descarta entrar en la puja por la británica easyJet.

"Con easyJet estamos al margen, pero siempre analizamos todas las oportunidades", afirmaba Luis Gallego durante la presentación de los resultados semestrales este viernes. El directivo explicó que IAG estudia cualquier operación que permita ganar eficiencia y competitividad al grupo, aunque subrayó que solo acometerá adquisiciones que tengan sentido estratégico y generen valor para el grupo. "Hay oportunidades porque algunas aerolíneas no lo están pasando bien", señaló.

El CEO insistía en que IAG analiza de forma permanente posibles operaciones corporativas, y que el contexto actual, marcado por el encarecimiento del combustible y la creciente presión sobre algunas aerolíneas, puede acelerar un nuevo proceso de consolidación en Europa. Un proceso que ya está en marcha, de hecho, easyJet se ha convertido en objeto de una guerra de ofertas.

El fondo estadounidense Apollo acordó hace unos días comprar la low cost británica por 5.700 millones de libras, mejorando la propuesta inicial presentada por Castlelake. Aunque la operación todavía no está cerrada, el consejo de administración de la aerolínea se ha mostrado favorable a la oferta. El movimiento coincide además con la reactivación de privatización de TAP Air Portugal.

Paralelamente, Air France-KLM ha presentado una oferta vinculante para adquirir entre el 44,9% y el 49,9% de TAP dentro de este proceso de privatización impulsado por el Gobierno luso. La operación evidencia el creciente interés de los grandes grupos europeos por ganar escala en un entorno de elevados costes operativos.

En este contexto, Gallego defendió que la fortaleza financiera de IAG permite al grupo mantener abiertas todas las opciones. Tras generar un flujo de caja libre de 2.905 millones de euros en el primer semestre y reducir su endeudamiento, la compañía asegura disponer de exceso de liquidez para seguir remunerando al accionista mediante dividendos y recompras de acciones, sin renunciar a estudiar futuras adquisiciones. "Nuestro objetivo es mantener un programa estable de dividendo y continuar analizando cualquier oportunidad que sea interesante para el grupo", afirmaba el consejero delegado.

Pese a ello, la prioridad inmediata sigue siendo la ejecución del plan estratégico de sus aerolíneas. Gallego reiteró que Iberia mantiene intacto su Plan de Vuelo 2030, mientras Vueling continuará desarrollando su plan de transformación a diez años pese a la fuerte competencia en el mercado europeo. No obstante, confirmó que IAG mantendrá congelada su capacidad durante 2026 por el impacto de la crisis en Oriente Medio y el elevado coste del combustible, aunque insistió en que el grupo aspira a cerrar el ejercicio con un margen operativo de entre el 12% y el 15%, uno de los más elevados de la industria.