La Generalitat ha iniciado ya la distribución de 52,5 millones de euros correspondientes a los Fondos de Transición Nuclear para el ejercicio de 2025, un mecanismo de compensación que quiere impulsar el tejido productivo y la regeneración económica de las comarcas afectadas por el cierre de las centrales nucleares de Ascó y Vandellòs. Esta inversión pública, lejos de ser una simple subvención, ha servido como palanca para movilizar una inversión privada mucho más sustancial, logrando así un impacto multiplicador. En conjunto, la inyección financiera total en la economía de la zona se eleva hasta los 143 millones de euros, una cifra que refleja la capacidad de las ayudas públicas para activar capital empresarial en proyectos estratégicos. Los beneficiarios de esta primera línea de apoyo son un total de 183 empresas que han presentado iniciativas de gran relevancia.

Sus proyectos se encaminan hacia tres grandes ejes: la realización de inversiones industriales transformadoras, la implementación de innovación tecnológica y el diseño de planes de crecimiento empresarial sostenible y ambicioso. La consecuencia directa y medible de este impulso, según detalla el departamento de Empresa y Trabajo, será la creación de 130 nuevos puestos de trabajo dentro del área geográfica directamente vinculada al proceso de desmantelamiento nuclear. Este es, sin duda, uno de los objetivos fundamentales de los fondos: generar empleo de calidad que compense y diversifique la actividad económica de la zona.

La distribución territorial de los recursos refleja un esfuerzo de equilibrio y cobertura extensiva, ya que las ayudas llegarán a 48 municipios diferentes, extendiendo su efecto positivo a lo largo y ancho del territorio impactado. Pero también hay un claro reconocimiento a la intensidad del impacto en determinadas comarcas. Si se analiza el reparto por demarcaciones, se observa que las inversiones se concentran principalmente en el Baix Camp, que recibirá un 27% de los recursos, siguiendo muy de cerca el Baix Ebre con un 25%. La Ribera d’Ebre se lleva un 19% significativo de las ayudas, mientras que la Terra Alta obtiene un 8%, el Segrià un 4% y las Garrigues un 2%. Esta asignación visualiza una voluntad de preservar la recuperación económica de toda el área de influencia de las centrales.

Uno de los aspectos más destacables de esta convocatoria es que no se limita a financiar acciones empresariales individuales. También se han priorizado y subvencionado proyectos de carácter cooperativo, que fomenten las sinergias entre empresas; iniciativas de emprendimiento de alto valor añadido, que apuestan por la excelencia y la diferencia; y, de manera muy relevante, aquellas operaciones empresariales que ya han supuesto, de forma previa, la generación efectiva de nuevas plazas de trabajo. Este enfoque integral busca no solo reactivar, sino también reestructurar y modernizar el modelo económico de la zona, alejándolo de su tradicional dependencia del complejo nuclear.

El desarrollo de estos fondos, sin embargo, no es un hecho aislado. Se inscribe en una estrategia de largo alcance que ya ha demostrado su eficacia. En el período inmediatamente anterior, entre 2023 y 2024, ya se financiaron actuaciones por un volumen superior a los 150 millones de euros, con más de 1.500 empresas beneficiarias y la creación consolidada de 656 puestos de trabajo. Este historial demuestra que los fondos son una herramienta sólida y con recorrido. Además, los recursos también se han destinado a otra línea de actuación fundamental: acompañar la transición energética desde el ámbito local.

En este sentido, se están ejecutando un total de 450 actuaciones promovidas por los mismos ayuntamientos, con el fin de pilotar el cambio hacia un modelo energético más sostenible y autóctono. A pesar del esfuerzo ya realizado, la visión de futuro es clara y el proceso está lejos de acabar. En el marco de un compromiso continuado, el ejecutivo catalán ha avanzado que en las próximas semanas se activará una nueva convocatoria de este Fondo de Transición Nuclear, cuya apertura inicial ya ha recibido la conformidad del órgano de gobierno. Esto asegura la continuidad de los flujos de inversión y el mantenimiento de la dinámica positiva, enviando una señal de confianza y estabilidad a los inversores, a los emprendedores y a toda la comunidad de las comarcas implicadas en este reto histórico de transformación productiva y social.