Bank of America (BofA) ve "transformadora" la posible integración de Estée Lauder con el grupo catalán Puig, una operación que, de salir adelante, además de disparar el beneficio por acción de la firma estadounidense, crearía el segundo mayor grupo cotizado de belleza del mundo por ingresos, con unas ventas proforma de 21.600 millones de dólares y un beneficio operativo de 2.935 millones en 2026, antes de sinergias.
La entidad recuerda que ambas compañías han confirmado conversaciones para una potencial fusión, aunque sin ofrecer más detalles, mientras la prensa ha especulado con un rango de precio de 18,50-18,70 euros por acción de Puig y una financiación combinada de deuda y acciones por parte de Estée Lauder.
En concreto, el banco calcula que, en función del precio final y del reparto entre deuda y capital, la operación podría generar una mejora del beneficio por acción (BPA) de Estée Lauder de entre el 18% y el 30%, incluso contemplando un componente en efectivo para los minoritarios de Puig y un endeudamiento adicional que mantendría el ratio de apalancamiento por debajo de tres veces Ebitda.
A precios actuales de mercado, la combinación Estée Lauder-Puig alcanzaría una capitalización bursátil conjunta de unos 43.000 millones de dólares y un valor de empresa de 49.000 millones.
Escala, diversificación y sinergias
Desde el punto de vista estratégico, Bank of America destaca tres pilares de la posible fusión: la escala, que permitiría repartir inversiones en I+D, digitalización e inteligencia artificial (IA) sobre una cartera más amplia de marcas; la diversificación geográfica y de categorías, combinando la fuerte exposición de Estée Lauder a Asia y al cuidado de la piel con el liderazgo de Puig en fragancias y su peso en Europa y Latinoamérica; y unas potenciales sinergias de costes estimadas entre 50 y 100 millones de euros, ligadas a gastos de estructura, cotización, compras de medios y mejores condiciones con proveedores.
El informe subraya que, aunque el encaje industrial de Puig es "único", el momento no es obvio dentro del plan de reestructuración de Estée Lauder, cuya acción ha sufrido una fuerte volatilidad desde que se confirmaron las conversaciones, al pasar el foco del mercado desde la recuperación orgánica del negocio hacia una gran operación corporativa.
Pese a ello, la firma mantiene su recomendación de compra sobre Estée Lauder, con un precio objetivo de 120 dólares por acción, y considera que el valor ofrece recorrido tanto en un escenario con acuerdo con Puig como en otro en el que la compañía siga sola apoyada en la mejora de la demanda de belleza global y en su plan interno de recuperación de márgenes.
