FetaLife, la incubadora líquida que eleva la supervivencia de los prematuros extremos
La start-up biomédica necesita doblar la inversión con 8 millones más para acelerar el desarrollo tecnológico y preclínico
- Maria Teresa Coca
- Barcelona. Sábado, 10 de octubre de 2026. 05:30
- Actualizado: Sábado, 10 de octubre de 2026. 08:00
- Tiempo de lectura: 3 minutos

La start-up biomédica fetaLife afronta una nueva etapa de crecimiento para convertir una placenta artificial, también conocida como incubadora líquida, en una tecnología médica aplicable a pacientes. Para avanzar en su objetivo, la compañía necesita una nueva inyección de recursos: unos 8 millones de euros que le permitirían acelerar el desarrollo tecnológico y preclínico, avanzar en los requisitos regulatorios y preparar los primeros estudios en humanos.
Esta cifra se sumaría a los recursos iniciales -7,65 millones- que han recibido de la Fundación La Caixa, a través del programa CaixaResearch Placenta Artificial, para sacar adelante el proyecto. El resultado ha sido "satisfactorio": han desarrollado un sistema de apoyo que reproduce las condiciones del útero para ofrecer una nueva alternativa terapéutica a los bebés nacidos antes o durante las 26 semanas de gestación.
"Con este apoyo, explica Elisenda Bonet, CEO de fetaLife, hemos desarrollado un prototipo y realizado las validaciones del sistema con animales; un animal grande, una oveja". Han conseguido mantener durante 21 días una oveja dentro del sistema con fisiología fetal. Este resultado demuestra que la tecnología puede proporcionar apoyo fetal durante el período previsto y mantener unas condiciones fisiológicas estables. "Esto es un gran avance", constata Bonet y explica que también se ha testeado con un cerdo, de manera que "demostramos que podemos transferir la tecnología a los humanos; tenemos las certezas y también de la ausencia de daños neurológicos a largo plazo". Ahora hay que avanzar: la transición a la vida neonatal.
La biomédica fetaLife se constituyó en 2025 para facilitar la estructura empresarial a la empresa derivada (spin-off) de transferencia tecnológica del Hospital Clínic Barcelona, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona (UB). El hito ha sido el mismo desde el primer momento: desarrollar un sistema para aumentar la supervivencia de los bebés nacidos entre las 22 y las 26 semanas de gestación, considerados prematuros ultraextremos. A estas edades, órganos como los pulmones, el cerebro o el sistema digestivo todavía se encuentran en una fase muy temprana de desarrollo.
Financiación para un proyecto pionero en Europa
Prevé tener lista la ronda de financiación a finales de este año, por medio de "todos los instrumentos que sean necesarios" como business angels, family office... También habrá unos 2 millones de euros del total que provendrán de ayudas europeas para este desarrollo pionero en Europa. "Hemos abierto en paralelo una campaña de Capital Cell porque estamos ante un proyecto a largo plazo, que necesitará más recursos", señala Bonet, formada en ingeniería de telecomunicaciones y volcada desde siempre en participar en proyectos que trasladen y apliquen la tecnología en cosas palpables y más, como es el caso de fetaLife, que contribuyan a mejorar la sociedad.
A la vez, el equipo de 10 profesionales -especializados en medicina maternofetal, neonatología, investigación y desarrollo tecnológico- que por ahora pertenecen a fetaLefi, trabajan en el ámbito normativo y de certificaciones. Las validaciones de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) podrían llegar a inicios de 2027. Por lo tanto, los dos próximos años servirán para finalizar los tests de integración del sistema con la idea de que, a finales de 2028 y como mucho con la entrada de 2029, iniciar los ensayos con humanos.
La labor -en la que en momentos de la primera fase del proyecto se han implicado unos 40 colaboradores externos- es el resultado de más de cinco años de investigación en medicina fetal y perinatal. El proyecto reúne a investigadores y profesionales del Hospital Clínic de Barcelona, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona. El equipo científico está liderado por Eduard Gratacós, investigador especializado en medicina maternofetal e incluido entre los científicos más influyentes del mundo, según la Universidad de Standford. Junto a Gratacós y Bonet como ejecutiva, el equipo fundador y directivo lo completa la doctora Elisenda Eixarch, Chief Medical Officer (CMO).
Reducir la tasa de mortalidad de más de 14 millones de bebés
En Europa, cada año, nacen unos 23.400 bebés prematuros; en el mundo son unos 15 millones. En los casos más extremos, las incubadoras tradicionales fuerzan la respiración en órganos inmaduros. Esto desencadena elevadas tasas de mortalidad y una importante carga asistencial a largo plazo derivada de secuelas crónicas como la parálisis cerebral o la displasia bronquial.
Afrontar el reto de prevenir estas consecuencias es lo que empujó al doctor Gratacós y todo su equipo en la investigación para el desarrollo, la homologación regulatoria y la industrialización de la primera placenta artificial de Europa.
La propuesta de fetaLife busca ofrecer una alternativa intermedia para estos bebés que pasan directamente del útero materno a una unidad de cuidados intensivos neonatales, donde necesitan soporte respiratorio y otras intervenciones para mantener sus funciones vitales: un entorno líquido que reproduzca las condiciones del útero y permita al bebé continuar su desarrollo durante un período adicional.
El sistema combina una incubadora líquida con un circuito de soporte extracorpóreo que permite mantener las condiciones necesarias para el desarrollo del modelo experimental. El objetivo final es conseguir que los bebés puedan continuar parte de la maduración en un entorno más cercano al intrauterino antes de pasar a las condiciones de una unidad neonatal convencional.