El sector de la construcción está inmerso en un cambio estructural muy profundo. La construcción convencional -fragmentada, poco estandarizada y de baja productividad- da paso progresivamente a una nueva construcción: digitalizada, industrializada, basada en datos y orientada a la sostenibilidad. Y, para colmo, la evolución de la población y la falta de políticas de vivienda eficaces han creado un déficit inmobiliario creciente. Esta situación se ha convertido en una de las principales preocupaciones ciudadanas, tanto en Catalunya y España como a escala global.

Esta presión por el cada vez más difícil acceso a la vivienda fuerza aún más el cambio estructural en la construcción: modificar la capacidad del modelo tradicional del sector hacia un patrón apto para producir más, mejor y más rápidamente. El modelo habitual basado en la mayoría de los proyectos que se desarrollan en la singularidad, una elevada fragmentación de la cadena de valor, una fuerte dependencia de la mano de obra y una producción principalmente desarrollada a pie de obra tenderán a desaparecer o ser residuales. Al mismo tiempo, porque también hay un problema de costes en la edificación, que se han disparado, y que, junto con la falta de mano de obra, han conducido al sector a unos niveles muy bajos de productividad.

Llegados a este escenario en el que predominan el incremento de los costes, la pérdida de competitividad y los retrasos en la ejecución de las obras, ante una presión cada vez más fuerte de la demanda, el sector no tiene más remedio que reaccionar. En este sentido, entre los temas a resolver, el informe La transformación del sector de la construcción: contexto actual y perspectivas de futuro, elaborado por la Asociación TECNIO, entidad que agrupa a unos setenta agentes TECNIO acreditados por ACCIÓ, y el Instituto de Tecnología de la Construcción de Catalunya (ITeC) constata la necesidad de construir y rehabilitar con más rapidez y capacidad, la fragmentación de la cadena de valor y las nuevas exigencias reguladoras.