La correduría de seguros Ferrer&Ojeda quiere mantenerse como grupo independiente de capital familiar en España "balanceando el crecimiento orgánico con adquisiciones". Como ha hecho en los últimos 40 años, la integración de otras compañías les ha permitido crecer a doble dígito y este año no será una excepción. La firma catalana cerrará cuatro operaciones más, según ha avanzado este miércoles, Albert Ferrer, director ejecutivo y representante de la cuarta generación de la saga Ferrer, en esta histórica correduría con 125 años de trayectoria.

Adquisiciones aparte, la firma potenciará el negocio con la previsión de ingresar 35 millones en 2027, año en que concluye el actual plan estratégico, con un incremento sobre los 30 millones actuales. Este crecimiento se traducirá en el volumen de primas intermediadas que esperan que pase de los 230 millones actuales a unos 270 millones, con más de 100.000 clientes asegurados entre empresas, instituciones públicas, familias y particulares. El grupo dispone de 20 oficinas en España y una plantilla de 250 personas, el 52% dedicada al área comercial. La sede central en Barcelona, con 160 personas, y las oficinas de Madrid y San Sebastián son las más importantes.

La compañía continúa potenciando el crecimiento con la experiencia que le dan estos años de trayectoria y con un modelo basado en la independencia, la proximidad al cliente, un amplio abanico de servicios y la digitalización -en esta área invierten más de un millón de euros anuales-, entre otros. Así lo ha reconocido el socio y consejero delegado de la firma, Lluís Ferrer. "No queremos ser los primeros del sector, pero sí continuar siendo referentes en el campo de la correduría, haciendo valer la importancia de la mediación y estando al lado de las aseguradoras y de los clientes", ha remarcado Lluís Ferrer.

Albert Ferrer, director ejecutiu de Ferrer&Ojeda

Independientes en un sector de gran concentración

El consejero delegado considera que son "tiempos convulsos para el sector asegurador", con la aparición de fondos de capital y grandes corredurías extranjeras que incitan a la concentración empresarial. Contrariamente, Lluís Ferrer defiende que "todas las corredurías tienen futuro sea cual sea su dimensión", especialmente si aportan valor y tienen un proyecto a largo plazo. "Como es el caso de Ferrer&Ojeda" que está en la última fase de un relevo generacional que empezó hace 10 años y que ha ido configurando "un equipo joven con profesionales de gran valía", ha reconocido.

La compañía hace valer, también, que a lo largo de su historia ha incorporado unas 40 corredurías y que "nunca se ha despedido a nadie, ya que todos los equipos se han integrado", destaca el consejero delegado. Al mismo tiempo que puntualiza que el crecimiento se ha autofinanciado. De hecho, "el 80% de los beneficios se reinvierten", ha remarcado Albert Ferrer, director ejecutivo.

Actualmente, el 70% del negocio proviene de la línea de servicios a la empresa, un 21% son seguros particulares y un 10% cubre la demanda de la administración y otras instituciones. Como acompañan a la industria y la pyme en todo el mundo, cubren más de 130 países y tienen acceso a los principales mercados aseguradores. En el segmento de particulares, las líneas y servicios de seguros más destacados son salud (con crecimiento del 25% anual), vida, crédito, caución y soluciones de alta especialidad aseguradora y programas internacionales.