Tener coche en 2026 implica mucho más que hacer gasolina o cargar la batería. Incluso cuando el vehículo pasa días parado, hay gastos que continúan acumulándose: seguro, impuestos, mantenimiento mínimo, revisiones obligatorias y costes derivados de la movilidad urbana actual. Desde Auto RR han elaborado un informe donde se detallan los costes globales. Con las nuevas modalidades de consumo, los servicios de movilidad que han emprendido los centros de distribución y los planes de ayuda, la circulación terrestre es más accesible para los bolsillos de todos.
A pesar de todo, hay que hacer bien los cálculos. Muchos conductores calculan el gasto del coche solo en función del uso diario, pero la realidad es otra. El coste anual está marcado, sobre todo, por pagos fijos y costes invisibles que no dependen de cuántos kilómetros hagas.
Los costes fijos del coche: pagas incluso si no conduces.
Seguro obligatorio.
El seguro es el gasto fijo más evidente y uno de los que más ha subido en los últimos años en España.
• Seguro a terceros ampliado: 300–600 € al año para un turismo medio.
• Todo riesgo: desde 700 €, con facilidad para superar los 1.000 € según coche y perfil.
Factores que influyen:
• Edad y experiencia del conductor.
• Historial de siniestros.
• Ciudad de circulación.
• Coste y complejidad de reparación del vehículo.
Aunque el coche no se mueva, el seguro se paga.
Impuesto de circulación (IVTM).
Es un impuesto municipal que se abona cada año, independientemente del uso.
• Coste habitual: 70–150 € anuales.
• En grandes ciudades o coches con más potencia fiscal, puede superar los 200 €.
Algunos vehículos con etiqueta ECO o Cero disfrutan de bonificaciones, pero no es una regla general.
ITV.
La inspección técnica es obligatoria incluso para coches con poco kilometraje.
• Gasolina: primera ITV a los 4 años, luego cada 2.
• Diésel: controles más estrictos y mayor tasa de rechazo.
Coste orientativo:
• Gasolina: 35–45 €.
• Diésel: 45–55 €.
A esto hay que sumar posibles reparaciones para superarla.
Mantenimiento mínimo.
Aunque el coche esté parado:
• El aceite envejece.
• La batería se degrada.
• Los neumáticos se cristalizan.
• Los líquidos pierden propiedades.
Un mantenimiento básico anual rara vez baja de 300–600 €, incluso con pocos kilómetros, siempre que elijas los recambios adecuados, y la mano de obra especializada.
Los costes variables: dependen del uso, pero pesan más de lo que parece.
Combustible o recarga.
El coste varía mucho según el tipo de coche y el uso:
• Gasolina: 7–9 € cada 100 km en uso mixto.
• Diésel: algo menos, con mayor coste de mantenimiento.
• Eléctrico:
• Carga doméstica: desde 2 € cada 100 km.
• Carga pública rápida: bastante más cara.
La diferencia no está solo en el precio, sino dónde y cómo recargas.
Aparcamiento.
Uno de los gastos más infravalorados.
• Zona regulada: 30–100 € al mes, según ciudad.
• Parking privado: 80–150 € al mes.
• Multas por aparcar mal: coste frecuente y poco controlado.
Restricciones urbanas y ZBE.
Las zonas de bajas emisiones han añadido nuevos costes indirectos:
• Multas alrededor de 200 € por acceso indebido.
• Aparcar más lejos y desplazarse a pie o en transporte público.
• Cambios de hábitos que tienen impacto económico.