La CNMC da por cerrada la fusión de CaixaBank y Bankia. El organismo pone fin a cinco años de vigilancia sobre el banco catalán, en los que ha ido analizando si cumplía con los compromisos adoptados en 2021 para mantener la competencia bancaria en España. No obstante, deja constancia de las dificultades que se ha ido encontrando en el camino, como retrasos en los informes de seguimiento o desviaciones en algunos plazos.

La vigilancia se ha prolongado más de cinco años. La operación fue autorizada por la CNMC el 23 de marzo de 2021 y se cerró tres días después, el 26 de marzo. Desde entonces, la Dirección de Competencia ha supervisado el cumplimiento de las condiciones mediante informes semestrales, requerimientos de información y documentación aportada por CaixaBank.

El proceso se ha desarrollado durante toda la etapa de Cani Fernández al frente de la CNMC. Fernández dejó la presidencia del organismo a finales de junio de 2026, coincidiendo con la misma fecha en la que la Dirección de Competencia elevó su informe final y fue aprobado por la Sala de Competencia para poner punto final a esta vigilancia, según ha podido saber ON ECONOMIA.

La absorción de Bankia convirtió a CaixaBank en el mayor banco del sistema financiero español y, precisamente por el peso que alcanzó la entidad resultante en determinados mercados, como el de cuentas, préstamos, cajeros y oficinas, la CNMC subordinó su autorización al cumplimiento de un amplio paquete de compromisos.

Entre ellos figuraban medidas relativas a la protección de clientes vulnerables, el mantenimiento de la presencia física de CaixaBank en determinados municipios y las condiciones comerciales aplicables en códigos postales en los que las entidades alcanzaban una elevada concentración. Estos últimos compromisos tenían una duración limitada y expiraron a los tres años desde la fecha de autorización de la operación.

La CNMC también vigiló que CaixaBank cumpliera las obligaciones relacionadas con las comunicaciones a clientes y con otras condiciones destinadas a preservar la competencia en las zonas más afectadas por la concentración. En su resolución final, el organismo considera acreditado que la entidad ha cumplido estos compromisos.

El frente de los cajeros

Uno de los principales focos de atención de Competencia ha estado en la red de cajeros. La integración de Bankia reforzó la posición de CaixaBank en este mercado, especialmente en determinadas provincias y territorios donde la cuota de la entidad resultante alcanzaba el 40%. La CNMC tuvo en cuenta que Bankia mantenía acuerdos con terceras entidades —como ING, el Sabadell o las entidades integradas en la red Euro6000— que permitían a sus clientes utilizar los cajeros de Bankia en condiciones ventajosas.

La ruptura de estos acuerdos, advirtió entonces el organismo, podía traducirse en un perjuicio para los usuarios, que dejarían de acceder a esa red en las condiciones que tenían hasta entonces. Por ello, la autorización de la fusión incluyó un compromiso para mantener temporalmente el acceso de los clientes de estas entidades a los cajeros que eran titularidad de Bankia antes de la operación. Este periodo transitorio finalizó en octubre de 2022, cuando se extinguió el acuerdo y CaixaBank asumió el compromiso de mantener durante 18 meses determinadas condiciones de acceso para los clientes de ING, Sabadell y las entidades adheridas a Euro6000.

La resolución de 2026 confirma que estas obligaciones adicionales, incluido el mantenimiento transitorio del acceso a la red de cajeros para terceros operadores, fueron cumplidas.

Desinversiones para evitar una posición dominante

Otro de los compromisos relevantes afectó a las participaciones de CaixaBank en sociedades vinculadas a los medios de pago. La absorción de Bankia hizo que el banco catalán alcanzara una posición dominante en algunas empresas donde toda la banca es accionista, por lo que la CNMC condicionó la autorización a realizar desinversiones.

Entre las sociedades afectadas estaban Bizum, ServiRed y Sistema de Tarjetas y Medios de Pago, en las que la concentración derivada de la operación podía otorgar a CaixaBank una posición de control. La resolución de cierre señala que las desinversiones previstas se ejecutaron sin que se produjeran controversias significativas.

Y en general, la CNMC concluye que no aprecia incumplimientos sustanciales de los compromisos a los que se comprometió en 2021 y considera que la entidad ha dado adecuado cumplimiento a la resolución que autorizó la operación. Por ello, declara cerrado el expediente de vigilancia.