La tecnológica Anthropic demandó este lunes a la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, por designarla como riesgo nacional en la cadena de suministro. Este alegato es una consecuencia de la negativa de Anthropic a ceder su inteligencia artificial (IA) al Departamento de Guerra norteamericano para cualquier uso legal. La tecnológica pide al tribunal que anule la orden de Trump y que la declare "arbitraria" y "contraria al derecho constitucional".
La compañía, en el pulso que mantiene contra Trump y su administración, ha presentado la demanda en la que afirma que Anthropic se fundó sobre la convicción de que los servicios de IA deben usarse para maximizar "los resultados positivos para la humanidad" y ser "seguros y responsables". "Anthropic presenta esta demanda porque el Gobierno federal ha tomado represalias contra la empresa por expresar ese principio", apunta la tecnológica, creadora del asistente de IA Claude.
El pulso entre Anthropic y el Pentágono, que se saldó la semana pasada con un veto a las contrataciones de la empresa a nivel federal, se centró en las condiciones que la firma de IA ponía para limitar el uso de su tecnología y recibir garantías de que no se usará para espiar a estadounidenses o para el uso de armas completamente autónomas. La empresa se convirtió así en la primera compañía estadounidense en ser designada como riesgo nacional, una calificación que, por lo general, se limita a adversarios extranjeros.
En la demanda presentada este lunes, Anthropic incide en que el presidente Trump vetó el uso de su tecnología pese a que el Departamento de Guerra había aceptado previamente los requisitos de la empresa. Según la compañía, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, le envió una misiva tras la decisión del mandatario en la que afirmó que la medida era "necesaria para proteger la seguridad nacional". "Estas medidas no tienen precedentes y son ilegales. La Constitución no permite al Gobierno usar su poder para castigar a una empresa por su discurso", asegura.
Además, apunta que el Gobierno ya está cancelando contratos con Anthropic y que los acuerdos con entidades privadas también están en duda, "lo que pone en peligro cientos de millones de dólares a corto plazo". Aparte de esos daños económicos inmediatos, "la reputación de Anthropic y las libertades fundamentales de la Primera Enmienda están siendo atacadas", señala.
Aviso previo del Pentágono
Anthropic aclaró hace pocos días que llevan meses negociando con el Pentágono para limitar el uso de su tecnología y recibir garantías de que no se usará para espiar a estadounidenses o para el uso de armas completamente autónomas.
No obstante, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, además de excluirlo del proceso de contrataciones del Pentágono, amenazó con designar a Anthropic como un "riesgo en la cadena de suministro", lo que supondría una gran escalada, ya que este tipo de designaciones se reservan para empresas extranjeras y de países adversarios.
A ello la empresa hizo una declaración contundente: "Ningún nivel de intimidación o castigo por parte del Departamento de Guerra va a cambiar nuestra posición sobre la vigilancia masiva a nivel doméstico y armas totalmente automáticas", indicó la empresa estadounidense en el comunicado. "Creemos que esa designación no tendría fundamento legal y establecería un peligroso precedente para cualquier empresa estadounidense que negocie con el Gobierno", apuntó la empresa.
Fue el pasado dissabte 28 de febrero cuando Hegseth amenazó con la designación de "riesgo" nacional para las cadenas de suministro y aseguró que Anthropic se ha comportado con "arrogancia y traición" y aseguró que su posición nunca va a cambiar: "El Departamento de Guerra debe tener acceso total y sin restricciones" para defender el país.