Anthropic, la compañía que ha desarrollado Claude, una de las herramientas de inteligencia artificial (IA) más avanzadas, mantiene el pulso con Donald Trump sobre límites éticos y morales. Se opone a que su tecnología pueda ser utilizada para la vigilancia masiva de ciudadanos y tampoco quiere que se emplee en determinadas acciones de guerra. Trump ha calificado Anthropic de empresa "de la izquierda radical y woke". Su administración les ha vetado para nuevos contratos, mientras concede permisos a xAI, de Elon Musk, i OpenAI, de Sam Altman.
No se trata de ninguna compañía china ni rusa, sino estadounidense, con sede central en San Francisco (California), fundada por antiguos desarrolladores de OpenAI, la creadora de ChatGPT. Con Anthropic, estos investigadores consiguieron una herramienta mucho más avanzada, que pronto llamó la atención del Pentágono, que la contrató para sus sistemas de seguridad críticos. No obstante, su relación acaba de estallar: Anthropic pone límites éticos a la utilización de sus herramientas, a lo que Trump y su Departamento de Guerra han respondido con un veto. Detrás de este pulso están los límites al uso de la inteligencia artificial.
Anthropic indicó este viernes en un comunicado que llevan meses negociando con el Pentágono para limitar el uso de su tecnología y recibir garantías de que no se usará para espiar a ciudadanos estadounidenses o para el uso de armas completamente autónomas.
El secretario del Departamento de Guerra, Pete Hegseth, además de excluirles del proceso de contrataciones del Pentágono, amenazó Anthropic con designarles un "riesgo en la cadena de suministro", lo que supondría una escalada, ya que este tipo de designaciones se reservan para empresas extranjeras y de países adversarios. Hegseth acusó a Anthropic de comportarse con "arrogancia y traición" y aseguró que mantendrá este criterio: "el Departamento de Guerra debe tener acceso total y sin restricciones" para defender a Estados Unidos.
Sin embargo, Anthropic reitera en su comunicado que "ningún nivel de intimidación o castigo por parte del Departamento de Guerra va a cambiar nuestra posición sobre la vigilancia masiva a nivel doméstico y armas totalmente automáticas”.
Donald Trump se sumó al pulso entre Anthrophic y el Pentágono y ordenó cancelar sus contratos. A través de la red social Truth, atacó sin contemplaciones a la compañía, incluso utilizando las mayúsculas: “¡LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA JAMÁS PERMITIRÁN QUE UNA EMPRESA RADICAL DE IZQUIERDA Y WOKE DECIDA CÓMO NUESTRO GRAN EJÉRCITO LUCHA Y GANA GUERRAS! Esa decisión le corresponde a SU COMANDANTE EN JEFE y a los extraordinarios líderes que designo para dirigir nuestras Fuerzas Armadas”. Además, ordenó a todas las agencias federales de su gobierno a “cesar inmediatamente el uso de la tecnología de Anthropic. ¡No la necesitamos, no la queremos y no volveremos a hacer negocios con ellos! Habrá un periodo de retirada gradual de seis meses para agencias como el Departamento de Guerra que utilizan los productos de Anthropic, en varios niveles".
El pasado julio, Anthropic y el Pentágono firmaron un contrato de 200 millones de dólares (169 millones de euros) para utilizar la herramienta Claude en archivos militares secretos alojados en la nube. Este contrato ahora está en duda. Desde el Departamento de Guerra se ha asegurado que nunca se han propuesto investigar a ciudadanos norteamericanos, pero nunca lo han plasmado por escrito.
En las últimas semanas, otras compañías como xIA, de Elon Musk, han recibido autorizaciones gubernamentales para operar documentos clasificados. Además, este viernes trascendió, tras el veto a Trump a Anthropic, que OpenAI será proveedora del Pentágono.