Aena ya ha marcado en el calendario la fecha para presentar su nuevo plan estratégico para el periodo 2027-2031. La compañía presidida por Maurici Lucena dará a conocer en octubre su hoja de ruta ante inversores y analistas, en un contexto marcado por el rechazo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a su propuesta para incrementar los ingresos regulados mediante una subida de las tasas aeroportuarias.
La gestora aeroportuaria ya había adelantado su intención de acometer inversiones por valor de 13.000 millones de euros durante el periodo, coincidente con la vigencia del DORA III (Documento de Regulación Aeroportuaria). Se trata del mayor programa inversor de su historia, destinado principalmente a ampliar la capacidad de los aeropuertos españoles y mejorar la calidad de las infraestructuras de la red.
La magnitud del esfuerzo inversor queda patente al compararlo con los planes anteriores. Durante el DORA I, Aena ejecutó inversiones por 2.653 millones de euros, mientras que en el actual DORA II la cifra asciende a 3.542 millones. El volumen previsto para el próximo ciclo regulatorio multiplica por más de tres la inversión del periodo vigente.
Desde que se conocieron estos planes, el foco de la polémica se ha situado en la financiación de las inversiones reguladas, aquellas que Aena recupera a través de las tarifas aeroportuarias que pagan las aerolíneas por operar en los aeropuertos de su red. La compañía estima obtener cerca de 10.000 millones de euros de los 13.000 millones previstos mediante estos ingresos, lo que representa aproximadamente el 80% del total.
Para hacerlo posible, Aena planteó un incremento de las tarifas aeroportuarias del 3,8% anual durante el periodo 2027-2031. Una propuesta que encontró la oposición frontal de las compañías aéreas, que durante meses han defendido que la compañía puede acometer estas inversiones sin necesidad de trasladar mayores costes al sector.
El principal revés para la compañía llegó el pasado miércoles, cuando la CNMC rechazó su planteamiento. El supervisor coincide con las aerolíneas al considerar que Aena dispone de capacidad suficiente para ejecutar el plan inversor sin elevar las tasas. Es más, en su informe propone una reducción media anual de las tarifas del 0,59% durante el periodo.
La CNMC también ha corregido algunas de las principales previsiones utilizadas por Aena para diseñar el DORA III, especialmente las relacionadas con la evolución del tráfico de pasajeros. El auge turístico registrado en España desde la pandemia llevó a los aeropuertos de la red a cerrar 2025 con un récord histórico de 321,6 millones de pasajeros, equivalente a una media cercana a las 900.000 personas al día.
La presión sobre las infraestructuras es cada vez mayor. El año pasado, 13 aeropuertos operaron por encima de su capacidad técnica o muy próximos a ella. Entre ellos destaca especialmente Barcelona-El Prat, el segundo aeropuerto de la red por volumen de tráfico, que cuenta con una capacidad técnica estimada en 55 millones de pasajeros, pero cerró 2025 con 57,5 millones.
Otros aeropuertos como València, Alicante, Ibiza, Tenerife Norte, Bilbao y Menorca ya han superado los niveles de capacidad contemplados en el actual DORA 2022-2026. Por su parte, Málaga, Asturias, El Hierro, Lanzarote, Palma de Mallorca y Madrid finalizaron el ejercicio en el 90% de su capacidad.
En este contexto, Aena proyectaba que el tráfico de pasajeros alcanzaría los 346,7 millones en 2031. Sin embargo, la CNMC considera que esta previsión resulta demasiado conservadora y eleva la estimación hasta los 366,7 millones de pasajeros. De cumplirse este escenario, la presión sobre la red aeroportuaria sería aún mayor y aumentaría el número de aeropuertos que superarían sus límites de capacidad.
Además de revisar al alza las previsiones de tráfico, el regulador también reduce las estimaciones de coste de capital y de costes operativos planteadas por la compañía. Aunque el informe de la CNMC no tiene carácter vinculante, su influencia en el proceso regulatorio es significativa y obligará a Aena a revisar parte de sus hipótesis financieras antes de presentar su nuevo plan estratégico.
La compañía dispone ahora de apenas cuatro meses para redefinir algunos de los pilares sobre los que se asentará su estrategia para el próximo lustro, estrechamente vinculada al DORA III, cuyo contenido no podrá modificarse una vez sea aprobado.
Para afrontar este proceso, Aena ha contratado a la consultora McKinsey para diseñar las líneas maestras de su próximo plan estratégico. Paralelamente, la compañía ha encargado un análisis reputacional a una firma especializada, con el objetivo de revisar y actualizar su estrategia de gestión de la reputación ante los desafíos que plantea el ciclo 2027-2031.
