La reciente participación de Adrià Pedrosa como lateral titular del Elche en un partido de Primera División contra el FC Barcelona ha devuelto la figura del futbolista al primer plano de la actualidad deportiva. Pedrosa, formado en las categorías inferiores del RCD Espanyol y con una trayectoria profesional consolidada en la máxima categoría, también ligada al Sevilla, cumple así una nueva etapa en su recorrido deportivo. Esta exposición mediática, sin embargo, coincide en el tiempo con su actividad fuera de los terrenos de juego.

El pasado 16 de enero, el Boletín Oficial del Registro Mercantil daba a conocer que Adrià Pedrosa aparece como administrador de la Vertical Progress Group SL. El objeto social de la compañía, según consta en la inscripción oficial, abarca, principalmente, la gestión y explotación de instalaciones deportivas. La sociedad tiene su domicilio dentro de un club de pádel en Sant Cugat del Vallès. Esta localización no es circunstancial, sino que apunta a una vinculación operativa con esta instalación.

La cara visible de este club de pádel es Christian Pedrosa, quien también figura como socio de la misma sociedad. La relación familiar o contractual entre ambos no está especificada en los datos públicos del Registro Mercantil. Christian Pedrosa también forma parte de Vertical Progress Group. Desde ON Economia no se ha recibido respuesta alguna, por parte de los responsables de Vertical Progress Group, a las diversas consultas realizadas sobre el citado movimiento societario.

Diversificación hacia el sector inmobiliario

En paralelo al negocio del pádel y las instalaciones deportivas, hace casi un año, el 28 de febrero, se inscribió en el Registro Mercantil de Barcelona la sociedad ADMA2025 SL. Esta compañía, con domicilio en la ciudad de Castelldefels, fue fundada con un capital social inicial de 500.000 euros.

El objeto social de ADMA2025, según su acta constitutiva, se define de manera amplia e incluye la promoción, construcción, rehabilitación, compra, venta, arrendamiento y administración de todo tipo de bienes inmuebles, así como la participación en otras sociedades con fines similares. La creación de esta entidad con un capital significativo sitúa al futbolista dentro de un segmento de inversores individuales que utilizan la figura societaria para gestionar patrimonio y proyectos en el sector de la vivienda, locales comerciales o terrenos.

La simultaneidad de una carrera deportiva de alto rendimiento con la creación y administración de estructuras empresariales dentro del deporte profesional es un fenómeno cada vez más consolidado. Esta tendencia refleja una transformación en la gestión profesional de los atletas, que dejan de percibirse exclusivamente como asalariados o trabajadores por cuenta ajena durante su etapa competitiva para empezar a actuar también como gestores de su propio patrimonio y futuro.

El movimiento responde a estrategias de planificación financiera a largo plazo, donde el objetivo prioritario es asegurar la sostenibilidad económica más allá de la retirada, una fase que suele comportar una pérdida súbita de los ingresos principales.

Al mismo tiempo, se trata de una forma de diversificar las fuentes de ingresos para no depender únicamente del sueldo y las primas deportivas, añadiendo una capa de seguridad financiera ante posibles lesiones o imprevistos profesionales. Finalmente, este proceso constituye una preparación activa y estructurada para la etapa posterior a la retirada, facilitando una transición vital y profesional más suave y dotando al atleta de una nueva identidad profesional y de objetivos claros una vez finalizada su etapa deportiva.

El caso reciente de Ronald Araújo

En este marco, la gestión profesional permite al deportista tomar el control sobre aspectos clave como la fiscalidad, la herencia y la gestión eficiente del capital acumulado. Recientemente, Ronald Araújo, uno de los capitanes del FC Barcelona, llevó a cabo un movimiento concreto en esta línea con la creación formal de Ronara Investments SL.

La sociedad está domiciliada en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona. El objeto social de la empresa, según consta en las escrituras públicas, se centra explícitamente en "la adquisición, tenencia y administración de participaciones, acciones o valores representativos del capital de otras sociedades". Esta redacción indica una vocación de inversión patrimonial y de creación de un holding.

Araújo figura en ella como administrador único, junto a su esposa, Abigail Olivera, que también ostenta el cargo de administradora de la sociedad. Esta composición evidencia una voluntad de gestión conjunta del patrimonio familiar, convirtiendo la estructura empresarial en un vehículo compartido para la toma de decisiones estratégicas de futuro.

La presencia de los cónyuges en los órganos de gobierno refleja, además de una confianza mutua, una visión común en la administración de los activos y en la planificación financiera familiar a largo plazo.

La creación de esta sociedad pone de manifiesto que, paralelamente a sus compromisos deportivos de élite, Araújo está dedicando tiempo y recursos a la construcción de un proyecto económico estable y duradero, enmarcándose completamente dentro de la tendencia actual de los deportistas profesionales que asumen un rol activo en la gestión de su capital y en la preparación meticulosa de su vida después del fútbol.