La Unión Europea y Australia han cerrado este martes un acuerdo de libre comercio que pone fin a ocho años de negociaciones. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, han sellado el entendimiento en Canberra en un encuentro que supone un paso decisivo para la profundización de las relaciones económicas entre ambos bloques.
El acuerdo comportará la eliminación de más del 99% de los aranceles que Australia aplica actualmente a los bienes procedentes de la UE. Según los cálculos de Bruselas, la eliminación de estas barreras permitirá a las empresas europeas incrementar un 33% sus exportaciones a Australia durante la próxima década, con incrementos especialmente significativos en sectores como los productos lácteos (48%), los vehículos (52%) y los productos químicos (20%). El mercado australiano importó bienes europeos por valor de 37.000 millones de euros en 2025, mientras que los servicios alcanzaron los 31.000 millones en 2024.
Durante la presentación del acuerdo, Von der Leyen ha subrayado la importancia estratégica del pacto en un momento de inestabilidad global marcada por las políticas proteccionistas impulsadas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. “Estamos enviando una señal contundente al resto del mundo de que la amistad y la cooperación son lo que más importa en tiempos de turbulencia”, ha destacado la presidenta de la Comisión Europea. Posteriormente, en una comparecencia ante el parlamento australiano, la jefa del ejecutivo comunitario ha defendido que el nuevo pacto comercial demuestra que “Europa está abierta a los negocios” desde “América Latina hasta la India” y ahora también a Australia. Sus declaraciones se enmarcan en una estrategia comunitaria de diversificación de mercados.
Una ofensiva comercial europea que se acelera
El acuerdo con Australia se suma a una serie de pactos comerciales que la Unión Europea ha cerrado recientemente. Bruselas ha ultimado negociaciones con la India e Indonesia, que se sumarán a los acuerdos ya existentes con Japón, Corea del Sur, Vietnam, Singapur y Nueva Zelanda. Además, el acuerdo comercial con el Mercosur entrará en vigor de manera provisional a partir del 1 de mayo, tras la firma del texto definitivo.
Fuentes comunitarias destacan que el pacto con Australia constituye el cuarto acuerdo comercial más relevante cerrado por la UE en el período reciente, después de los alcanzados con el Reino Unido, la India y el Mercosur. El acuerdo eliminará los aranceles australianos sobre las principales exportaciones agroalimentarias de la UE, como quesos, preparados de carne, vino y vino espumoso, frutas y verduras, chocolate y productos de confitería. En sentido contrario, la UE también eliminará aranceles a los productos agroalimentarios australianos, aunque con ciertas limitaciones para productos considerados “sensibles”.
En el caso de la carne de bovino, ovina y cabra, el azúcar, algunos productos lácteos y el arroz, se establecerán límites para la importación con aranceles cero o reducidos, una medida especialmente relevante teniendo en cuenta que Australia es el exportador mundial más elevado de ternera. Bruselas ha insistido en que el acuerdo “tiene en cuenta los intereses de los productores agrícolas de la UE” e incluye mecanismos de salvaguarda que permitirán proteger productos sensibles si un aumento imprevisto de las importaciones llegara a causar daños al mercado comunitario. Más allá de los aspectos estrictamente comerciales, Von der Leyen y Albanese han acordado impulsar una nueva asociación en materia de seguridad y defensa, así como iniciar negociaciones formales para la asociación de Australia a Horizonte Europa, el programa de financiación de investigación e innovación más grande del mundo.
Estos acuerdos complementarios reflejan la ambición estratégica de ambas partes para construir una relación bilateral de largo alcance. El pacto comercial deberá superar ahora los respectivos procedimientos internos de ratificación. La Comisión Europea deberá presentar su propuesta al Consejo de la UE para la firma y la conclusión del acuerdo. Posteriormente, el acuerdo requerirá el consentimiento del Parlamento Europeo y la decisión final del Consejo. Una vez Australia complete también su proceso de ratificación, el acuerdo quedará plenamente operativo, abriendo una nueva etapa en las relaciones económicas entre ambas regiones.
