El precio del transporte público en Barcelona es uno de los más altos del sur de Europa y casi duplica el de Madrid, según se desprende del estudio elaborado por Deutsche Bank Research Institute. El billete sencillo del sistema de transporte público en la capital catalana cuesta 2,6 euros, mientras que en Madrid el mismo título tiene un precio de 1,4 euros. El informe Mapping the World's Prices 2026, que compara el coste de la vida en 69 ciudades de todo el mundo, sitúa a España en una posición intermedia en la mayoría de las categorías analizadas.
Las ciudades suizas, encabezadas por Zúrich y Ginebra, siguen siendo las más caras del mundo, seguidas de Tel Aviv, Nueva York y San Francisco. En este contexto, Madrid y Barcelona se mantienen como ciudades asequibles en comparación con los grandes centros financieros internacionales. En el ámbito de la restauración, una comida para dos personas en un restaurante estándar cuesta de media 59 euros en el Estado, una cifra muy por debajo de los 128 euros que hay que desembolsar en las ciudades suizas.
Ciudades como Yakarta presentan precios muy inferiores, con solo 14 euros por una comida similar. En cuanto a McDonald's, un menú tipo cuesta 11,7 euros en Barcelona, por debajo de los 18,1 euros de Tel Aviv, la ciudad más cara del mundo para este producto. En Zúrich, el mismo menú cuesta 16,1 euros. El café sigue siendo asequible en el Estado: un capuchino cuesta de media 2,7 euros, mientras que en Zúrich llega a los 6 euros. En cuanto a la cerveza, una pinta (0,5 litros) cuesta 1,2 euros en Barcelona y 1 euro en Madrid, cifras que contrastan con los 4,5 euros de Australia o los 3,8 euros de Singapur. Una botella de vino se puede encontrar por 6,9 euros en el Estado, muy por debajo de los 19,9 euros que cuesta en Singapur, la ciudad más cara para este producto. El ocio también presenta diferencias notables. Una entrada de cine para una película de estreno internacional cuesta 9,8 euros en el Estado, la mitad que en Zúrich, unos 21,3 euros. Yakarta es la ciudad más barata para ir al cine, con 2,7 euros.
Desplazamientos y combustible
Una carrera de taxi de cinco kilómetros cuesta 9,9 euros en Madrid y 11,9 euros en Barcelona, mientras que en Zúrich puede alcanzar los 27,4 euros. El precio de la gasolina se sitúa entre 1,50 y 1,53 euros por litro en el Estado, muy por debajo de los 3,3 euros de Hong Kong, pero por encima de los 0,3 euros de El Cairo. La compra de un coche, como un Volkswagen Golf o vehículo similar, cuesta en el Estado unos 30.900 euros de media. Esta cifra se dispara en Singapur, donde llega a los 135.000 euros, mientras que en Delhi y Bangalore, en la India, se puede adquirir por 10.400 euros. En cuanto a la tecnología, el precio del iPhone 17 Pro en el Estado es de aproximadamente unos 1.312 euros, una cifra que sitúa al Estado en una posición intermedia. Turquía lidera el ranking de precios, con 2.200 euros, mientras que Japón es el mercado más barato, con 900 euros. En moda, unos vaqueros de marca internacional cuestan entre 71 y 81 euros en el Estado, mientras que un vestido de verano ronda los 34 euros.
El informe también destaca que el coste de vivir en Barcelona y Madrid es prácticamente idéntico, con diferencias mínimas en la mayoría de las partidas. El alquiler medio de una vivienda de 80 metros cuadrados se sitúa en 1.166 euros mensuales en Madrid y en 1.137 euros en Barcelona, una diferencia de solo 29 euros. Una persona que viva sola necesita aproximadamente 1.598 euros mensuales en Barcelona y 1.602 euros en Madrid para asumir los gastos básicos de vivienda, alimentación, transporte y ocio. El estudio del Deutsche Bank confirma que España se mantiene como un país con precios competitivos en muchos ámbitos, especialmente en restauración y ocio, a pesar de que el transporte público en Barcelona destaca por su diferencia de precio respecto a Madrid.
En el contexto europeo, ambas ciudades se sitúan lejos de los precios de Londres o París, pero claramente por encima de ciudades como Berlín o Roma. La comparación internacional evidencia que, en general, el coste de la vida en España es más bajo que en ciudades como Zúrich, Singapur o Tel-Aviv. La diferencia en el precio del billete de transporte público, sin embargo, es uno de los aspectos que más llama la atención y que afecta directamente a la vida cotidiana de los residentes en Barcelona. Mientras que en Madrid el transporte público es uno de los más económicos de Europa, en Barcelona su coste se acerca al de ciudades como París o Berlín, que tienen niveles de renta más altos. Esta disparidad puede condicionar la movilidad de los ciudadanos y su capacidad de ahorro, especialmente en un contexto de subida generalizada de los precios y de encarecimiento del coste de la vida.
