La economía catalana resiste como pocas la incertidumbre global. Los datos de PIB, conocidos este mismo jueves, lo corroboran. Pero tiene muchos deberes pendientes, no pensando tanto en el crecimiento como en la mejora de la competitividad y la productividad. En un momento de incertidumbre global por la guerra arancelaria y los cambios tecnológicos marcados por la inteligencia artificial y los chips, en los que Europa es gregario, Catalunya debe tener los objetivos claros.
El sottogoverno económico del Govern de Salvador Illa ha desgranado estos objetivos en la Jornada dels Economistes 2025, organizada por el Col·legi d’Economistes, de la cual ON ECONOMIA es media partner.
Eva Giménez, secretaria general de la Presidencia de la Generalitat de Catalunya, Marta Morera, directora general de Energía, Vanessa Servera, consejera delegada del Institut Català de Finances (ICF), y Joan Romero, director ejecutivo de Acció, han situado la reforma de la administración, las renovables, la financiación de la innovación y el acompañamiento a las empresas como las grandes tareas pendientes para mejorar la competitividad catalana.
La modernización y la simplificación administrativa es quizás una de las más urgentes, dado que está al frente de las reclamaciones empresariales y que también afecta, y cada vez más, a los ciudadanos. Eva Giménez lo ha admitido, y ha sido muy clara sobre lo que persigue: “La administración debe ser más ágil, más cercana, más amable y más profesional. Esto es lo que debemos tener con la reforma de la administración”, que ha puesto entre las grandes prioridades del Gobierno, a la altura de la vivienda.
La secretaria general de Presidencia ha recordado el grupo de expertos que se constituyó para que ayudaran a priorizar en simplificación administrativa, que hizo 50 propuestas, y ha asegurado que ya se está trabajando en un “plan de choque con 17 medidas de aplicación inmediata”. Por ejemplo, simplificar los diez trámites de empresa más engorrosos, modificar el sistema de subvenciones y garantizar el cumplimiento de los periodos de tramitación.
En este sentido, ha destacado que este martes se aprobó la ley del derecho a una buena administración, cuya medida estrella era la eliminación de la cita previa obligatoria, algo “clave”, para Giménez, para agilizar los trámites. También prevé un nuevo sistema de tramitación de subvenciones, que es algo a menudo muy engorroso.
La asignatura pendiente de las renovables
En cuanto a política energética, la asignatura pendiente es evidente: las renovables. “Siempre acabamos llegando tarde a la transición energética”, ha dicho Marta Morera, que ha responsabilizado a los gobiernos de los últimos años de no hacer los deberes cuando tocaba, y ahora “estamos en un momento crítico porque llegamos tarde”.
“Tenemos un modelo energético caro, con una dependencia del exterior. Debemos hacer la transición hacia un modelo que garantice energía barata. El modelo 100% renovable es viable”, ha defendido. Pero tenemos otro problema: no se ha invertido en la red y ahora está saturada, lo que genera un cuello de botella. Morera ha asegurado que ahora sí que se están sentando las bases para el desarrollo de los proyectos eólicos y fotovoltaicos que permitan a Catalunya tener un alto nivel de generación renovable.
Financiación e internacionalización, clave para que las empresas crezcan
Para ganar competitividad, la empresa necesita más simplificación administrativa, energía más barata y también financiación para llevar a cabo proyectos. Vanessa Servera, consejera delegada del ICF, ha explicado que a menudo las empresas catalanas, que mayoritariamente son pymes, tienen dificultades para financiar su crecimiento, y aquí es donde el ICF tiene que actuar.
“Nosotros lo que financiamos son proyectos de transformación, innovación, y a muy largo plazo”, ha asegurado, y ha fijado en los 11 años la duración media de los créditos que dan, sin tener en cuenta los relacionados con vivienda, que son a mucho más largo plazo. “Nuestra vocación es que ningún proyecto de innovación se deje de hacer porque le falte inversión a largo plazo”, ha añadido, y facilitarles los trámites.
El acompañamiento también es un elemento valioso, como ha querido reivindicar Joan Romero, director ejecutivo de Acció. “A nosotros nos gusta dar soluciones a todas las empresas. El crecimiento y la dimensión es básico. Hay muchos elementos a trabajar para incidir en ello. Tenemos que conseguir que una empresa que está internacionalizada, lo haga en más de un país. Se han de multilocalizar, para dar servicio a sus clientes, han de estar multilocalizados. Y la innovación: les hemos de facilitar la adopción de la tecnología”, ha defendido.
A pesar de las necesidades de la empresa catalana en el exterior, Romero ha sacado pecho de cómo está resistiendo la crisis comercial mundial: “En un mundo que se está haciendo más pequeño, Catalunya está sacando muy buena nota. En un momento en el que se están reduciendo las exportaciones, hemos podido mantener los niveles”. Y ha añadido que “el año pasado se atrajeron 1.050 millones de euros, cuando nunca se habían superado los 1.000 millones”.
