La siniestralidad laboral ha experimentado un alarmante incremento en los primeros siete meses del año en Catalunya, con un total de 26 personas muertas en accidentes de trabajo, cifra que más que duplica la del año anterior, cuando se registraron 11 fatalidades en el mismo periodo. Las estadísticas de la Generalitat confirman que las muertes en el trabajo fueron en aumento durante el mes de julio, con 7 víctimas mortales, en un contexto en que el número global de accidentes –incluidos los leves y graves– sí que muestra una tendencia a la baja.
Este repunte de la accidentalidad mortal llevó al Govern a anunciar antes del verano un plan de choque, negociado con sindicatos y patronal, para hacer frente. No obstante, su pieza clave, la creación de un cuerpo de delegados de prevención de riesgos laborales que tenía que entrar en vigor este verano, fue rechazada por Foment del Treball, cosa que estancó las negociaciones.
Los datos del Observatorio del Trabajo y Modelo Productivo, publicados este viernes, revelan que el incremento de la mortalidad se debe principalmente a causas traumáticas como atropellos, choques o caídas en altura. En el primer semestre del año, las muertes durante la jornada laboral por estos motivos alcanzaron a las 19 personas, un 72,7% más que el año anterior. Solo en el mes de junio, las defunciones por accidentes traumáticos se dispararon un 500%.
Si se analiza el periodo comprendido entre enero y julio –los datos más recientes disponibles–, las muertes en jornada de trabajo por causas traumáticas llegan a 26 personas, lo cual representa un incremento del 136% con respecto al año 2023. El sector de la construcción concentra la mayoría de estos accidentes mortales, con 13 víctimas, cifra que cuadruplica la del año pasado (3). Los servicios registran siete muertes, la industria cinco y la agricultura una. En cambio, el sector servicios es donde se producen más siniestros por patologías no traumáticas –como ictus o infartos–, con 15 muertos.
Una cultura preventiva "ficticia" y un sistema "monopolizado"
Los sindicatos hace tiempo que alertan de que el sistema de prevención "no está resolviendo los riesgos más evidentes de seguridad". Mónica Pérez, responsable de Salud Laboral de CCOO, lo deja claro: "La accidentalidad mortal está creciendo y eso nos tiene que preocupar. No nos tendríamos que matar en el trabajo por cosas que se pueden prevenir". La denuncia va más allá. Los sindicatos afirman que "la mayoría de empresas están incumpliendo la normativa preventiva", con solo un 1% habiendo evaluado todos los riesgos de manera adecuada, según datos del 2022. Pérez señala que la cultura preventiva actual es "muy ficticia", basada en "muchos documentos" que acaban siendo "muy similares de una empresa en otra", sin tener en cuenta que los riesgos varían significativamente por sectores.
Otro problema grave es la externalización masiva de estos servicios. Nueve de cada diez empresas en Catalunya subcontratan el servicio de prevención, y en un 82% de los casos este es completamente ajeno. CCOO reclama cambios normativos para "priorizar los recursos internos" y evitar que la prevención esté "en manos de un mercado monopolizado y controlado por pocas empresas externas".
Mónica Pérez también advierte que el sistema no está preparado para los nuevos riesgos, como las olas de calor. "Sería bueno situar a la norma la obligación de no tener que trabajar a determinadas temperaturas", afirma, señalando que la percepción del riesgo por calor depende de múltiples factores como la vestimenta, el esfuerzo físico o la maquinaria que genera calor adicional.
Aunque no hay datos oficiales consolidados para el verano, los sindicatos apuntan que la mortalidad ha seguido la tendencia alcista. Solo en junio se registraron 9 muertes, un 125% más que en el 2023. En julio, las comunicaciones de accidentes mortales aumentaron un 160%, con 13 casos. Entre las víctimas hubo un trabajador del Equipo de Prevención Activa Forestal que cayó por un desnivel combatiendo un incendio en Paüls, y un operario de mantenimiento de carreteras avivado en la C-13.
Agosto no ha sido mejor, con al menos tres muertes conocidas: un trabajador atropellado por una máquina en Banyoles, un temporero en Alcarràs que sufrió un golpe de calor y un operario de Ebro que moría mientras descargaba chapa. Los sindicatos también reclaman incluir las patologías feminizadas y las relacionadas con la salud mental en el listado de enfermedades profesionales, revisar el papel de las mutuas y reducir la jornada laboral como medida para "proteger la salud de los trabajadores". La situación exige, según concluyen, una actuación urgente y decidida.