UGT y CCOO han anunciado la convocatoria de paros en el sector de las estaciones de servicio para los próximos 30 de abril y 3 de mayo en todo el Estado con el objetivo de desatascar la negociación del convenio colectivo del sector. Las organizaciones sindicales justifican la movilización por la que califican de actitud inaceptable de la patronal en la mesa negociadora, después de meses de conversaciones que habían mostrado algunos avances parciales, pero que ahora se han visto truncados por un giro conservador de la parte empresarial. Las dos jornadas de huelga han sido fijadas en fechas estratégicas. El primer paro tendrá lugar el 30 de abril, entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde, una franja horaria que busca maximizar la visibilidad de la protesta sin interrumpir completamente el servicio. La segunda, convocada para el 3 de mayo, se alargará durante las veinticuatro horas del día.
Ambas fechas coinciden con el inicio y el final del puente festivo del Primero de Mayo, una época de gran afluencia de viajeros y, por lo tanto, de más demanda de combustible. Los sindicatos consideran que esta coincidencia temporal puede aumentar la presión sobre la patronal para que reconsidere su posición. Según el relato sindical, después de meses de negociación en que se habían producido avances parciales, la patronal habría dado un paso atrás inadmisible. Las organizaciones denuncian que los empresarios han retirado propuestas que ya habían estado sobre la mesa y han puesto una oferta económica claramente regresiva. En concreto, los sindicatos señalan que la parte patronal pretende topar el IPC sin garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo de los trabajadores, además de eliminar incrementos salariales que habían sido planteados en fases anteriores de la negociación. Esta decisión, a juicio de UGT y CCOO, traslada de nuevo el coste de la situación económica a las personas trabajadoras.
Los precios de los combustibles se disparan
Los sindicatos han querido poner el acento en el contraste entre la evolución de los precios de los carburantes y la situación de los trabajadores del sector. Mientras que los precios de los combustibles continúan disparados y las empresas del sector acumulan beneficios importantes, las plantillas ven cómo su salario pierde valor mes a mes a causa del incremento del coste de la vida. Esta asimetría, denuncian, es insostenible y justifica la convocatoria de movilizaciones. Los representantes sindicales consideran que la decisión de la patronal no solo supone una falta de respeto a la negociación colectiva, sino un ataque directo a las plantillas del sector. Ante este panorama, UGT y CCOO han fijado sus exigencias para un convenio que consideran que debe ser digno y garantizar salarios justos.
Las organizaciones reclaman un incremento salarial mínimo del 2% anual, una cifra que consideran el umbral por debajo del cual no se puede garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo. Además, exigen la inclusión de una cláusula de garantía que asegure la actualización de los salarios conforme al IPC real más un 0,5% adicional, una fórmula que permitiría a los trabajadores no solo no perder poder adquisitivo, sino incluso ganarlo ligeramente en un contexto de inflación. Más allá de las cuestiones estrictamente salariales, los sindicatos también reclaman avances significativos en materia de conciliación de la vida laboral y familiar, una reducción de la jornada de trabajo y una mejora de los pluses que perciben los trabajadores del sector. Estas reivindicaciones, consideradas por UGT y CCOO como elementos fundamentales de un convenio moderno y adaptado a los tiempos, chocan con la posición de una patronal que, según su relato, pretende imponer retrocesos en derechos laborales ya consolidados. Las dos jornadas de huelga convocadas servirán, a juicio sindical, para medir la fuerza del sector y presionar a la patronal para que vuelva a sentarse a la mesa con una disposición más constructiva.