La emisión prevista de la moneda conmemorativa de dos euros dedicada al Real Monasterio de Santa María de Poblet (Tarragona) constituye un acontecimiento relevante en el ámbito patrimonial. La pieza, que verá la luz en el primer trimestre de 2026, representa la continuidad de un programa iniciado por el Estado hace más de una década, con el objetivo de difundir y sacar partido de la riqueza del patrimonio cultural reconocido internacionalmente. En este caso, el foco se sitúa en una de las fundaciones monásticas más completas y mejor conservadas de toda Europa, un símbolo de primera magnitud de la historia medieval de la Corona de Aragón.

El diseño, aprobado tras el proceso habitual de consulta y selección, presenta una composición centrada en una perspectiva arquitectónica del monasterio. La imagen busca captar la severidad y la grandiosidad del complejo, destacando elementos distintivos de su silueta. La representación se completa con la inclusión de dos leyendas esenciales para la identificación de la pieza: la indicación "España 2026" en la sección superior y la denominación "Monasterio de Poblet" en el área inferior. El reverso de la moneda será idéntico al del resto de piezas de dos euros en circulación, con el mapa de la Unión Europea y el valor facial, garantizando así su plena funcionalidad como medio de pago en toda la eurozona.

La decisión de honrar al Monasterio de Poblet con esta emisión se fundamenta en sus valores universales excepcionales, tal como reconoció la UNESCO al incluirlo en su lista de Patrimonio Mundial en el año 1991. La institución valoró, en su informe, el excepcional estado de integridad del conjunto, que permite observar con claridad la evolución de un establecimiento cisterciense desde el siglo XII hasta la actualidad. Fundado en 1150 bajo el patrocinio del conde Ramón Berenguer IV, Poblet se convirtió no solo en un centro espiritual de primer orden sino también en un punto de referencia político y económico. Su arquitectura es un compendio de tres grandes estilos: el románico de su fundación, el gótico que marcó su época de esplendor y los añadidos y remodelaciones del período barroco. Dentro de sus muros se encuentra el Panteón Real, lugar de descanso definitivo de soberanos de la Corona de Aragón como Jaime I el Conquistador o Pedro el Ceremonioso.

Desde el punto de vista técnico y económico, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre – Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM) será la encargada de la fabricación de las piezas. La emisión está autorizada hasta un máximo de un millón quinientas mil unidades, una cifra que se alinea con las tiradas habituales de este tipo de monedas conmemorativas dentro de la zona euro. La puesta en circulación efectiva se hará de manera progresiva y se ajustará estrictamente a las necesidades operativas del mercado de numerario, un proceso gestionado por el Banco de España. Esta distribución controlada busca evitar alteraciones en la circulación monetaria usual y garantizar que las monedas lleguen tanto al gran público como a los coleccionistas.

La aparición de esta moneda se inserta en un contexto de creciente interés por el coleccionismo, una afición que combina el interés histórico con el aspecto de la preservación cultural. Las monedas conmemorativas de dos euros han demostrado ser especialmente populares por su accesibilidad, ya que poseen un valor facial asequible y, al mismo tiempo, una carga simbólica y artística única. Los expertos en numismática señalan que el valor de mercado de estas piezas a largo plazo puede variar significativamente respecto a su valor nominal, dependiendo de factores como la tirada total, la demanda específica y la importancia cultural del motivo conmemorativo. En el caso del Monasterio de Poblet, su relevancia histórica y patrimonial podría generar un interés sostenido.