Duro golpe a las intenciones de Renfe de crear una filial de autobuses. El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC) ha dado la razón a los recursos en contra y ha anulado el pliego de condiciones publicado por la empresa pública, de manera que la obliga a dar marcha atrás y, si continúa con la intención de crear la empresa, volver a empezar desde el principio y replantear de arriba abajo la propuesta.
El TACRC ha comunicado este viernes a las partes implicadas que anula el pliego y obliga a deshacer las actuaciones llevadas a cabo hasta ahora, después de estimar íntegramente los recursos de las patronales del sector del transporte Fenadismer y Anetra, que denunciaban severas restricciones de la competencia, falta de desglose de costes y omisión legal de la publicidad europea. Las organizaciones hablaban de "graves irregularidades y un impacto excluyente del proyecto".
La intención de Renfe era lanzar un concurso para la búsqueda de un operador privado que fuera su socio en esta filial, con el 51% de las acciones, mientras que el 49% restante se quedaría en manos de la empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes, que lidera Óscar Puente. Los pliegos exigían que la empresa contara con una flota de 500 vehículos en propiedad, facturara más de 75 millones de euros y hubiera ejecutado contratos similares por un valor mínimo de 35 millones de euros.
Para las patronales del sector, estas condiciones son "totalmente desproporcionadas" para una empresa que funcionará solo para cubrir las incidencias, y creen que son un ataque a la libre competencia. El contrato de Renfe era para 10 años, prorrogable con 5 más, para planes alternativos de transporte y con un coste estimado de 61,5 millones de euros.
Renfe obligaba a la empresa adjudicataria a tener en propiedad 500 autobuses, condición que solo cumple un 1% del sector
Fenadismer y Anetra argumentan su oposición a los pliegos, y la consideración de que atentan contra la libre competencia, con la composición del sector en España, donde el 60% de las empresas son pequeñas y no llegan a los 10 autobuses en propiedad. De hecho, el concurso dejaría fuera, aseguran, el 99% del sector, y como mucho podrían optar una decena de grupos.
Las incidencias en Renfe
El elevado número de incidencias del servicio, como por ejemplo en Rodalies, pero también en las líneas de alta velocidad, especialmente desde el desgraciado accidente de Adamuz, llevó a Renfe a plantearse la creación de una empresa de autobuses para dar el servicio alternativo de forma más rápida. Calcula que esto le ahorraría entre 9 y 13 millones de euros al año.
Las citadas organizaciones del sector, en cambio, creen que la empresa pública que preside Álvaro Fernández Heredia quería aprovechar unos casos puntuales para justificar la creación de un modelo que excluye a la gran mayoría del sector y concentra el servicio en una o pocas grandes empresas.