El absentismo está en el debate público, pero este se ve, a veces, salpicado por proclamas ideológicas o propuestas radicales, como la de Alberto Núñez Feijóo de recortar más los salarios a las personas que están de baja. Por suerte, cada vez hay más datos para clarificar este debate, y esta semana, el Consejo General de Graduados Sociales de España ha publicado uno de los informes más completos, porque además de aportar cifras generales, también va a las causas y aporta soluciones.
¿De qué hablamos cuando hablamos de absentismo? De una persona que no va a trabajar, por la causa que sea. La mayoría de las veces se trata de trabajadores con la baja médica; por eso, a menudo se equiparan los dos fenómenos –absentismo y baja. El absentismo supera el 7%, mientras que las bajas suponen más del 5%. Según los graduados sociales, el 5,5% a finales de 2025, pero si excluimos a los autónomos, es el 5,8%. Desde 2019, antes de la pandemia, se ha disparado más de un 70%, desde el 3,4%. Los procesos iniciados el año pasado subieron un 14%, hasta los 926.000, mientras que los procesos activos superaron los 1,24 millones.
Estas son las cifras generales, pero vayamos al detalle, porque la duración y su evolución también son muy clarificadoras. La duración media el año pasado fue de 39,29 días por trabajador, ligeramente inferior a 2024. Sin embargo, no es un buen indicador, porque el descenso se debe a que es una media y las bajas cortas son las que más suben, con el agravante de que las cortas son las que disparan el gasto.
El informe clasifica los motivos de las bajas, tanto las enfermedades como lo que considera causas "estructurales" del incremento. El 46% de las bajas son por patologías osteomusculares, relacionadas con el desgaste físico, es decir, con la edad. La incidencia de estas bajas ha subido un 25% desde 2019 a causa del envejecimiento de la población activa, y se suelen cronificar a partir de los 50 años. El alargamiento de las listas de espera las agravan.
Desde antes de la pandemia, los trabajadores de entre 50 y 64 años han subido un 36%, es decir que son 1,5 millones más
La salud mental y los riesgos psicosociales representan el 20,3% de las bajas. No es, por tanto, la primera causa, pero sí la que más crece. El informe aduce "la intensificación de ritmos de trabajo, la hiperconectividad y el síndrome de burnout (desgaste profesional), especialmente en sectores de alta interacción humana", como los motivos de este crecimiento.
En cuanto a las causas estructurales, los graduados señalan tres, y apuntan también al Gobierno. La primera es demográfica, relacionada con la prolongación de la vida laboral y el retraso de la edad de jubilación: desde antes de la pandemia, los trabajadores de entre 50 y 64 años han subido un 36%, es decir, que son 1,5 millones más, mientras que los de más de 64 años se han multiplicado por 2,6%. La edad predispone a más patologías, males crónicos y recuperaciones más lentas.
La segunda está relacionada con cambios normativos e institucionales, llevados a cabo por los gobiernos de Pedro Sánchez. En 2020, a raíz de la pandemia, prohibió a las empresas aplicar despidos objetivos por faltar al trabajo de forma justificada. También han tenido impacto los permisos por conciliación, como el incremento gradual de las bajas por paternidad, que ha alargado el tiempo de ausencia en el trabajo. El informe no lo critica, solo lo sitúa como una de las causas estructurales de la subida del absentismo.
La situación de la sanidad pública es otra de las causas estructurales. Los graduados sociales hablan de "saturación sanitaria" y aseguran que "el incremento de las listas de espera en atención primaria, con esperas medias de 17,5 días, ralentiza el control de las incapacidades temporales (IT) y prolonga las bajas de larga duración".
Finalmente, el informe también apunta al impacto de la negociación colectiva como un factor estructural que está incrementando el absentismo. El hecho de que sea "habitual" que los convenios incluyan complementos que cubren el salario hasta el 100% desde el primer día es, para los empresarios, un coste añadido y, además, elimina un "efecto disuasorio de la baja".
Impacto en las empresas y el Estado
Todo ello tiene un impacto económico y social, tanto para las empresas como para el Estado. Según los graduados sociales, para las empresas son más graves los costes indirectos que los costes económicos directos, por lo que supone de pérdida de productividad, sobrecarga de trabajo para la plantilla presente, desmotivación, etc. Esto es especialmente grave para las pymes, que tienen menos recursos para esquivar bajas repentinas. "Una o dos bajas simultáneas comprometen gravemente su viabilidad operativa", apunta el informe.
En cuanto a las pérdidas para la Seguridad Social, hace referencia a unos datos de la Airef, que cifró el gasto en IT en 16.500 millones de euros en 2024. Algunos informes, como los de Adecco, hablan de una cifra similar para las empresas, pero los graduados sociales no entran ahí. Lo que sí denuncian es que la Seguridad Social, que según el Tribunal de Cuentas, tiene un patrimonio negativo de 106.000 millones de euros, arrastra un "déficit estructural que se ha duplicado desde 2019 y compromete la estabilidad financiera del Estado".
España también pierde por falta de competitividad, ya que su absentismo es de los más altos de Europa. Según datos de la OCDE, las 4,9 semanas de baja por trabajador y año de media son el tercer peor registro de la Unión Europea y duplican el de países como Alemania.
¿Cómo reducir el absentismo?
El Consejo General de Graduados Sociales apuesta por mejorar el control de las bajas y favorecer la prevención y la reincorporación, en lugar de recortar prestaciones, como se reivindica desde algunos sectores o el propio presidente del PP. Piden coordinación institucional para que la información circule rápidamente entre las diferentes administraciones, los servicios públicos de salud, las empresas y las mutuas.
El informe defiende que se acabe con la dicotomía entre trabajador de alta o de baja, y que haya bajas parciales. Esto permitiría la reincorporación progresiva de empleados con recuperaciones largas de determinadas patologías, como ya ocurre en Alemania o en algunos países escandinavos.
Si una de las principales causas del fenómeno es el envejecimiento de la población activa, una solución es también una prevención con "enfoque de edad". Es decir, "un rediseño ergonómico avanzado para prevenir trastornos musculoesqueléticos, programas de envejecimiento activo y planes de apoyo psicológico para contener riesgos psicosociales". Los graduados sociales piden a sindicatos, patronales y gobiernos que negocien dejando de lado la "polarización ideológica" y asuman que es necesaria una "intervención técnica, integral y preventiva".
