A falta de menos de dos semanas para que concluya la campaña de la Renta 2025, millones de contribuyentes aprovechan al máximo estos días la revisión y presentación de sus declaraciones. No obstante, hay un supuesto que sigue generando dudas entre muchas familias: qué pasa con la declaración de la renta cuando la persona que tenía que presentarla ha fallecido. Aunque pueda parecer lo contrario, la muerte no elimina esta obligación fiscal. Si la persona fallecida cumplía los requisitos habituales de ingresos, serán sus herederos quienes deberán encargarse de presentar la declaración dentro del mismo calendario que el resto de contribuyentes. El plazo general finaliza el 30 de junio, por lo que estos últimos días son clave para evitar errores, retrasos o incluso la pérdida de devoluciones económicas.
La renta de un fallecido también se presenta
Cuando una persona fallece, sus herederos están obligados a presentar su declaración de la renta si cumplía los requisitos habituales establecidos por Hacienda. Este trámite se debe realizar dentro del mismo calendario que el resto de contribuyentes, independientemente del momento del fallecimiento. Además, la declaración se debe hacer siempre de forma individual y no se puede integrar en la de la unidad familiar salvo en casos muy concretos. Este proceso implica, en muchos casos, recopilar documentación, acreditar la condición de heredero o gestionar accesos a datos fiscales que dejan de estar disponibles tras el fallecimiento.
¿Y si sale a pagar?
Uno de los aspectos más desconocidos es que la declaración de una persona fallecida puede salir tanto a pagar como a devolver. En caso de devolución, los herederos pueden reclamar ese dinero, aunque deberán aportar documentación adicional como certificado de defunción, testamento o justificantes bancarios, especialmente si el importe supera ciertos límites. Sin embargo, muchas familias no llegan a iniciar este proceso por desconocimiento o por no saber cómo hacerlo. "Una gran parte de las familias desconoce que tiene que presentar la declaración de la renta de un fallecido, lo que en algunos casos puede derivar en errores o en la pérdida de devoluciones económicas", explica Aitor Fernández, experto fiscal de TaxDown.
Los errores más frecuentes
Entre los fallos más habituales que detectan los expertos destacan no presentar la declaración, no reclamar devoluciones a las que se tiene derecho, intentar acceder con datos digitales del fallecido que ya están inhabilitados o no acreditar correctamente la condición de heredero.
Estos errores no solo generan complicaciones administrativas, sino que añaden una carga emocional extra en un momento especialmente delicado para las familias. A la pérdida de un ser querido se suma, muchas veces, una acumulación de trámites fiscales, legales y administrativos que se tienen que resolver en poco tiempo. "Cuando muere un ser querido, las familias se enfrentan a una acumulación de gestiones que muchas veces desconocen. La declaración de la renta es una de ellas, y puede generar incertidumbre y estrés añadido", explica María Hermida, portavoz de Pazy. "Por eso creemos que es fundamental no solo informar, sino también facilitar este tipo de procesos para que las familias puedan centrarse en lo importante", añade.
Tecnología para simplificar un proceso complejo
En este contexto, la digitalización se ha convertido en un aliado clave para simplificar trámites que tradicionalmente han sido complejos. La colaboración entre Pazy, especializada en planificación funeraria y acompañamiento después de la muerte, y TaxDown, plataforma que facilita la declaración de la renta, busca precisamente reducir esta carga, ofreciendo soluciones que permiten gestionar este tipo de obligaciones de forma más sencilla, guiada y segura. "Contar con herramientas que simplifiquen la gestión y eviten errores es especialmente importante en situaciones como esta, donde la carga emocional y administrativa se acumula", añade Fernández.
