El Institut d'Estadística de Catalunya ha dado a conocer las cifras del PIB correspondientes a los tres primeros meses del año. Según el organismo, la economía catalana experimentó una expansión del 2,9% en comparación con el mismo período de 2025, lo que representa una aceleración de tres décimas respecto al trimestre anterior. El comportamiento de la actividad económica en Catalunya ha sido más dinámico que el del conjunto del Estado, donde el PIB creció un 2,7%, y muy superior al de la Unión Europea, que se quedó en un magro 0,7%.

Esta diferencia con el bloque comunitario refleja la distancia que separa el ritmo de crecimiento de las economías del sur de Europa del de las del centro y el norte del continente. En términos intertrimestrales, es decir, comparando el primer trimestre de 2026 con el último trimestre de 2025, el avance de la economía catalana fue del 0,6%, una tasa idéntica a la registrada por el conjunto de España. Aquí también se produce una diferencia significativa respecto a la Unión Europea, donde la variación intertrimestral fue negativa por primera vez en mucho tiempo, con un retroceso del 0,1%. Este contraste pone de manifiesto que Catalunya y España continúan navegando en una dirección opuesta a la de las principales economías europeas, al menos en lo que se refiere al ciclo económico de corto plazo.

El análisis del Idescat revela que el principal argumento del crecimiento durante el primer trimestre ha sido la demanda interna. Este agregado avanzó un 3,3% respecto al mismo período del año anterior, una tasa que, a pesar de ser muy elevada, perdió cinco décimas de intensidad en comparación con el trimestre precedente, cuando se había situado en el 3,8%. La desaceleración, sin embargo, no ha impedido que la demanda interna continúe siendo el verdadero motor de la economía catalana.

El consumo de los hogares, que es el componente más pesado de la demanda, creció un 3,4%, cuatro décimas menos que en el último trimestre de 2025. El gasto de las administraciones públicas aumentó un 2,9%, siete décimas por debajo del registro anterior. En cuanto a la inversión, medida por la formación bruta de capital, se incrementó un 3,3%, ocho décimas menos que en el trimestre precedente. Este comportamiento revela una cierta moderación en todos los frentes, pero sin que ninguno de ellos haya entrado en territorio negativo. Dentro de la inversión, destaca la evolución desigual entre los bienes de equipo, que solo avanzaron un 1,7%, y la construcción, que mantuvo un ritmo mucho más vivo con un crecimiento del 5,2%.

Las exportaciones de bienes sufren una leve contracción mientras el turismo resiste

El sector exterior, que durante los trimestres anteriores había contribuido de manera positiva al crecimiento, ha mostrado un comportamiento más moderado en esta ocasión. Las ventas de bienes y servicios al exterior aumentaron un 1,5% en términos interanuales, una cifra que contrasta con el 4,8% registrado en el último trimestre de 2025. La diferencia es de tres puntos y tres décimas a la baja, y se explica por la evolución divergente de los dos grandes componentes de las exportaciones. Por un lado, las exportaciones de bienes cayeron un 0,1%, un dato que refleja la debilidad de la demanda externa en algunos de los principales mercados de destino de los productos catalanes. Por otro lado, el consumo de los visitantes extranjeros que viajan a Catalunya se disparó un 10,4%, lo que ha permitido que el conjunto de las exportaciones totales mantuviera el signo positivo. Esta dualidad pone de manifiesto la importancia creciente del sector turístico como amortiguador de las caídas en otras ramas exportadoras.

En cuanto a las importaciones, su incremento interanual fue del 2,7%, un punto y ocho décimas por debajo del registro del trimestre anterior. Aquí también se produce un comportamiento dual: las importaciones de bienes y servicios subieron un 2,3%, mientras que el gasto de los residentes catalanes en el exterior aumentó un 9,4%. Estas cifras indican que los catalanes continúan viajando al extranjero a un ritmo sostenido, a pesar del contexto de incertidumbre económica. Desde la perspectiva de la oferta, el crecimiento económico del primer trimestre se ha apoyado fundamentalmente en el sector servicios, que incrementó su actividad un 3,7%, ocho décimas por encima del registro del trimestre anterior.

Esta aceleración sitúa los servicios como el sector más dinámico de la economía catalana, con diferencia. Dentro de este gran agregado, destaca el comportamiento de la rama de comercio, transporte y hostelería, que creció un 6,2%. Los indicadores de actividad señalan que la restauración, el comercio al por mayor y el comercio al por menor fueron las actividades que más contribuyeron a esta subida. Las actividades inmobiliarias, profesionales y técnicas anotaron un progreso del 3,2%, con los servicios informáticos, la arquitectura, la ingeniería y las agencias de viajes como subsectores más dinámicos. En el extremo opuesto dentro del sector servicios se situaron la administración pública, la educación, la sanidad y los servicios sociales, que solo crecieron un 0,8%, muy por debajo de la media del sector.

La construcción mantiene un ritmo vigoroso a pesar de desacelerarse ligeramente

El sector de la construcción registró una tasa de crecimiento interanual del 5,5% durante el primer trimestre. Aunque esta cifra es muy elevada en términos históricos, representa una ralentización de un punto y siete décimas respecto al trimestre anterior, cuando la actividad constructora se había expandido a un ritmo del 7,2%. A pesar de esta moderación, la construcción continúa siendo el sector que crece más rápidamente después de los servicios, y refleja el impulso que están recibiendo tanto la vivienda como la obra civil por parte de las administraciones y del sector privado.

La actividad industrial, por su parte, presentó un avance más modesto del 0,9%, tres décimas por debajo del registro del trimestre anterior. Dentro de este sector, destacaron positivamente la industria farmacéutica y las actividades de reparación e instalación de maquinaria, mientras que otras ramas industriales mostraron un dinamismo más reducido. Finalmente, el sector agrario creció un 1,6%, una tasa que, si bien es positiva, supone una ralentización muy significativa respecto al 9,2% del cuarto trimestre de 2025.