Cuando llegan los meses de verano, miles de estudiantes en España comienzan el descanso entre curso y curso. Sin embargo, para muchos las vacaciones coinciden cada vez más con planificar el siguiente año académico y asegurar una vivienda antes de que arranque el curso.

La búsqueda de piso entre universitarios se ha convertido en una dinámica habitual que cada año comienza antes, especialmente entre los que estudian lejos de su lugar de residencia. Tal como explica el Personal Shopper Inmobiliario Iñaki Unsain, la demanda supera ampliamente la oferta en los principales mercados universitarios, hasta el punto de que muchos estudiantes inician la búsqueda durante los meses de junio y julio e incluso aceptan pagar uno o dos meses de alquiler antes de ocupar el inmueble para no perder la oportunidad.

España cuenta con más de 1,8 millones de estudiantes universitarios, de los cuales cerca de 313.000 cursan un máster oficial, según los últimos datos del Sistema Universitario Español. En la práctica, una parte relevante del alumnado debe desplazarse a otra ciudad para estudiar, con una concentración especial en grandes polos universitarios como Barcelona, Madrid, València, Sevilla, Granada, Salamanca o Santiago de Compostela. Son precisamente estas ciudades las que registran una mayor presión sobre el mercado del alquiler cada verano. Según explica Unsain, la competencia por encontrar vivienda ha modificado completamente el calendario tradicional de búsqueda.

"Los estudiantes comienzan el curso en septiembre, o en octubre en el caso de muchos másteres, y antes empezaban a buscar piso a principios de septiembre. Ahora este proceso se ha adelantado a julio e incluso a junio porque la demanda es muy alta y la oferta muy limitada. Muchos están dispuestos a pagar uno o dos meses sin vivir todavía en el piso para tenerlo asegurado", afirma el experto.

Alquileres que duran días

El fenómeno no responde únicamente al volumen de estudiantes, sino al fuerte desequilibrio entre oferta y demanda en el mercado residencial. La escasez de vivienda disponible, unida al crecimiento del alquiler temporal y a la elevada demanda en determinadas zonas universitarias, provoca que los inmuebles más atractivos desaparezcan del mercado en cuestión de días.

Según Unsain, los apartamentos para vivir solo se encuentran entre los inmuebles más demandados, sobre todo cuando están completamente amueblados, equipados y listos para entrar a vivir. "En ciudades como Barcelona, los pisos de un dormitorio con estas características pueden alquilarse por entre 1.400 y 1.500 euros al mes en mercados tensionados. Reciben muchísimas solicitudes y normalmente se alquilan en menos de una semana", señala. Esta rapidez obliga a muchos estudiantes y familias a tomar decisiones casi inmediatas, casi sin margen para comparar opciones, negociar condiciones o esperar a conocer el calendario definitivo del curso. En muchos casos, la prioridad ya no es encontrar la vivienda ideal, sino llegar a tiempo antes de que otro interesado cierre la operación.

Colas y reservas anticipadas

La presión sobre la vivienda universitaria se ha hecho visible en los últimos años en diferentes capitales, donde no es extraño ver visitas masivas para un mismo inmueble o procesos de selección que se resuelven en muy poco tiempo. En las grandes ciudades, además, una parte de las operaciones ni siquiera llega a publicarse en los portales inmobiliarios. Muchos pisos se reservan mediante contactos previos, bases de datos de agencias, antiguos inquilinos, recomendaciones o listas de espera. "Hay viviendas que prácticamente no llegan al mercado abierto. Si una agencia sabe que quedará libre un piso bien ubicado y en buen estado, muchas veces ya tiene candidatos esperando. Cuando la demanda es tan alta, el tiempo de exposición del inmueble se reduce muchísimo", explica el director general de ACV Gestión Inmobiliaria.