El economista Alan Greenspan (Nueva York, 1926), que fue presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) entre 1987 y 2006, ha fallecido este lunes, según informó la cadena NBC. En marzo cumplió los 100 años de edad. Fue uno de los economistas más influyentes, aunque también se le criticó duramente por no alertar de la burbuja inmobiliaria, que estalló menos de dos años después de abandonar el banco central estadounidense.
Nació en el barrio de Washington Heights, en Manhattan, en una familia de origen judío. De joven se dedicó a la música, tocó el clarinete y el saxofón en diversas bandas, pero, finalmente, se decantó por la economía. Empezó trabajando para la patronal de Nueva York, pero luego hizo fortuna como consultor de Wall Street con una agencia que creó junto a su amigo William Tounsend.
También entró en política. Colaboró en la campaña presidencial del republicano Richard Nixon y acabó trabajando para su administración. Años después, Ronald Reagan lo encumbró a presidente de la Fed. No fue un camino de rosas porque, poco después de su nombramiento, ocurrió el Lunes Negro, cuando se desplomó la bolsa de Wall Street. Aplicó medidas contundentes, que sirvieron para mantenerse durante años en la presidencia y convertirse en una especie de gurú.
Se mantuvo en el cargo con el republicano George H. W. Bush —aunque este acabó culpándole por no reeditar su mandato— e, incluso, con el demócrata Bill Clinton, que no puso reparos en su gestión al frente de la Reserva Federal. Durante su mandato, encuñó una serie de frases célebres; la más conocida fue la de la “exuberancia irracional de los mercados” para referirse al optimismo inversor. Precisamente, por esto fue criticado, primero por no advertir de la crisis de las punto.com y, mucho después, por no tomar medidas para prevenir la crisis financiera. Aunque estalló en 2008, después de abandonar la presidencia, con la quiebra de Lehman Brothers, muchos economistas ya la auguraban, pero Greenspan miró hacia otro lado.
Greenspan pasó de ser reconocido como un "maestro” de la estabilidad monetaria a ser cuestionado por sus criterios. Una de las polémicas fue su defensa de la desregulación financiera. Durante años sostuvo que los mercados podían autocorregirse y, por ello, se opuso a controles más estrictos sobre productos derivados, instrumentos complejos que luego amplificaron el colapso de bancos y aseguradoras.
Otra polémica fue su política de tipos de interés muy bajos tras el estallido de la burbuja de las punto.com y los atentados del 11-S. Sus críticos mantienen que ese dinero barato alimentó la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos —las hipotecas subprime— y empujó a familias e inversores a asumir excesivos riesgos. Aunque Greenspan defendió que la burbuja tuvo causas globales, su gestión quedó asociada al exceso crediticio.
