Hasta 130 euros puede costar una huelga en el sector educativo. Las reivindicaciones de los y las maestras no cesan y responder a todas las convocatorias de huelga es un sacrificio para el bolsillo de muchos. Así pues, ON ECONOMIA ha podido constatar que de 400 e, incluso, hasta 600 euros puede suponer ir a las huelgas convocadas por los sindicatos. Cabe recordar que estas pueden ser generales o hechas por el llamamiento de cada zona, como la de este lunes en toda el área de Barcelona y el Barcelonès. Así pues, el pulso del profesorado con el Govern de la Generalitat de Catalunya también supone un sacrificio para la estabilidad económica de cada uno.

¿Es viable ir a todas las huelgas?

Por otro lado, el profesorado también se muestra incierto en cómo se descontarán estos días de huelga. Pueden ser, por un lado, en la nómina de mayo, o pueden recaer en las de junio. Son procesos no frecuentes y, por lo tanto, también hay mucho desconocimiento en cuanto a las huelgas donde la nómina depende únicamente de la administración pública. Ahora mismo, hay decretadas un total de 17 huelgas, pero cabe tener en cuenta la diferencia entre las que se llama a la movilización de toda Catalunya y las que van por territorios. A efectos prácticos, de media, pueden llegar a tocar cinco por profesional si este decide asistir a todas.

En el sector público, ejercer el derecho a huelga implica la pérdida íntegra del salario base de cada día no trabajado, así como la detracción proporcional del descanso semanal (fines de semana) y de las pagas extraordinarias. Ante aquellos que intentan reducir el conflicto a una disputa laboral, el comité de huelga y las asambleas de trabajadores insisten en que las movilizaciones persiguen un beneficio social que impactará directamente en la calidad educativa de las futuras generaciones. 

Desde 2009 a 2012 los salarios de los docentes se redujeron por los recortes aplicados a raíz de la crisis financiera de 2008. A continuación, entre 2012 y 2017 se produce un estancamiento, mientras que en los últimos siete años hay un aumento sostenido de los salarios nominales. Desde CGT Enseñanza subrayan la reivindicación económica, más allá de las condiciones: "Para entender la evolución de nuestros sueldos, hay que ajustarlos al coste de la vida. Esto significa deflactar el salario, es decir, equipararlo según el valor monetario de un año de referencia —en este caso, el 2021— para obtener lo que se denomina salario real. En otras palabras, una nómina de 1.900 € no tiene el mismo valor en 2009 que en 2025: los alimentos, la vivienda o los servicios no cuestan lo mismo". Y matizan que el sacrificio, sobre todo económico, lo ponen como prioritario: "Las huelgas solo son útiles si paralizan el sistema y desgastan a los gobiernos. Para resolver un conflicto a través de la huelga es necesario que este sea sostenido y en un estado continuo de movilización. Es difícil saber cuántos días se necesitan para ganar, pero lo importante es saber mantener la intensidad y que en la sociedad se haga patente que allí hay un problema".