Josep Sánchez Llibre ha sido proclamado este lunes presidente de Foment del Treball para un tercer mandato, hasta 2030, sin oposición, con un programa en el que destacan tres "prioridades": la rebaja de los impuestos, combatir el absentismo laboral y afrontar la crisis de vivienda.

En su discurso ante la asamblea general de Foment, Sánchez Llibre ha empezado diciendo que, el hecho de que esta renovación se haya producido sin candidatura alternativa, lo vive como una "muestra de confianza hacia un proyecto que me obliga aún más a dar el máximo". Ha subrayado que "hoy no celebramos un trámite, hoy renovamos el compromiso de Foment con la empresa, con los empresarios y empresarias". En este sentido, ha precisado que Foment no quiere ser solo una institución de reivindicación, sino, sobre todo, de "propuesta y responsabilidad".

Y, a continuación, ha hecho un llamamiento al Govern y ERC para sacar adelante unos nuevos  Presupuestos para la Generalitat. Ha reiterado que "un país sin presupuestos no puede funcionar".

Y también ha vuelto a salir en defensa de los empresarios: "Una sociedad madura debe respetar la empresa y al empresario. No aceptaremos que se criminalice la empresa ni que la iniciativa privada sea tratada como una sospechosa permanente. Los empresarios no somos el problema. Somos una parte esencial de la solución. Y queremos sumar. Este compromiso con la empresa catalana del que os he hablado antes tiene tres pilares: libertad de empresa, propiedad privada y seguridad jurídica".

Sobre este nuevo mandato, ha indicado que el "decálogo de acción" que se han propuesto se sustenta sobre tres pilares: el primero, la productividad empresarial; el segundo, la competitividad; y el tercero, "necesitamos una fiscalidad estable, competitiva y orientada al crecimiento".

Fiscalidad

Sobre esta última cuestión, Sánchez Llibre ha indicado que "Catalunya no puede seguir castigando a empresas, familias, autónomos y clases medias con una presión fiscal que resta capacidad de atraer inversión y talento. Hemos denunciado el ahogo fiscal que viven empresas y familias en Catalunya". Entre las propuestas, ha apuntado la supresión del impuesto de patrimonio,  la reforma del de sucesiones y donaciones,  la deflactación del IRPF,  la libertad de amortización, así como "revisar los impuestos propios y evitar nuevas figuras impositivas que nos alejen de Europa".

Respecto al absentismo, ha recalcado que es una "emergencia silenciosa". Ha precisado que "hablar de absentismo no es culpabilizar a los trabajadores. La salud de las personas es prioritaria; también lo son la salud mental, la prevención y la conciliación. Pero proteger la salud no puede significar normalizar disfunciones, frenos o abusos que perjudican a todo el mundo". Por ello, se ha comprometido a trabajar para reducir el absentismo del 5,5% actual al 4%, acercándonos a los niveles de 2019. Según los datos que ha expuesto, conseguir este hito supondría reducir en 16.000 millones de euros, un 47%, lo cual lo paga la empresa y el resto la Seguridad Social. Por este motivo Foment impulsará un libro blanco sobre el absentismo laboral, contando con todas las partes implicadas.

Sobre el acceso a la vivienda, ha dicho que es "una condición para atraer talento, retener trabajadores y garantizar cohesión social. Pero la solución no es demonizar a los propietarios ni asustar la inversión". La solución que ha propuesto es es "más oferta, más suelo, más agilidad en licencias, más colaboración público-privada y más seguridad jurídica. Y también una fiscalidad que no penalice la adquisición o transmisión de vivienda". 

En infraestructuras, ha apostado por "ejecutar las inversiones comprometidas, recuperar el déficit histórico acumulado que llega ya casi a los 50.000 millones de euros, mantener mejor las infraestructuras existentes y mejorar la gestión".

Ha terminado el discurso reclamando "seguridad jurídica, buena administración y confianza institucional". En este punto, ha cargado contra la burocracia de la administración pública: "Ningún proyecto de inversión puede quedar bloqueado durante meses o años por trámites redundantes, falta de coordinación o interpretaciones discrecionales. Es necesaria una simplificación administrativa efectiva, ventanillas únicas, declaraciones responsables, licencia exprés y silencio administrativo positivo cuando sea posible".

En su turno de palabra, Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, ha elogiado la unidad patronal "que nos hace invencibles" y ha recordado a Carlos Ferrer Salat, que fue presidente de Foment e impulsor de la gran patronal española durante la Transición. Ha criticado a la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, al decir que impulsa un monólogo social y no un diálogo social, y políticas como las de la vivienda y los impuestos especiales a la banca y energéticas.