La naviera danesa Maersk ha anunciado este viernes la suspensión temporal de varios servicios clave que conectan Oriente Medio con Europa, después de evaluar el aumento de la conflictividad en la región del golfo Pérsico y su impacto sobre la seguridad de la navegación. En un comunicado oficial, la compañía ha informado que esta decisión responde a una medida de precaución destinada a garantizar la integridad de su personal y de sus embarcaciones, a la vez que se busca minimizar las interrupciones operativas en el conjunto de la red logística de la empresa. El análisis de riesgos realizado por los servicios técnicos de Maersk ha concluido que las condiciones de seguridad en la zona aconsejan interrumpir temporalmente determinadas rutas comerciales.

Concretamente, la compañía con sede en Copenhague ha decidido suspender de manera temporal el servicio FM1, que enlaza Extremo Oriente con Oriente Medio, así como el servicio ME11, que conecta Oriente Medio con el continente europeo. Estas dos rutas constituyen ejes fundamentales para el comercio internacional en la región y su paralización podría tener efectos significativos en las cadenas de suministro globales. Además de estas suspensiones, Maersk ha confirmado que sus servicios de lanzadera que operan en la región del golfo Pérsico quedarán interrumpidos hasta nuevo aviso, sin que la empresa haya precisado una fecha estimada para la reanudación de las operaciones.

Paralelamente, la naviera danesa ha comunicado modificaciones en el servicio ME1, que cubre la ruta entre Oriente Medio y el norte de Europa. En este caso, la compañía ha decidido interrumpir temporalmente las escalas en el puerto de Jebel Ali, en los Emiratos Árabes Unidos, mientras que mantendrá las operaciones en los puertos de la India y Omán. Esta alteración en el recorrido habitual del servicio responde a la misma evaluación de riesgos que ha motivado la suspensión de las otras rutas.

Antecedentes en la restricción de servicios

La decisión anunciada este viernes se enmarca en una estrategia progresiva de reducción de la presencia de Maersk en la zona. Con anterioridad, la compañía ya había suspendido temporalmente la aceptación de nuevas reservas para el transporte de mercancías por vía marítima con destino o procedencia de varios países de la región. Esta medida preventiva había afectado inicialmente a Emiratos Árabes Unidos, Omán, Irak, Kuwait, Qatar, Baréin y los puertos saudíes de Dammam y Jubail. La lista de territorios afectados por las restricciones se ha mantenido sin alteraciones después del nuevo anuncio, a pesar de que la compañía ha ampliado las suspensiones a servicios estratégicos que operaban en estas aguas.

La región del golfo Pérsico constituye un área estratégica para el transporte marítimo mundial, especialmente para los flujos comerciales que conectan Asia con Europa y Oriente Medio. La decisión de Maersk de interrumpir servicios clave en esta zona podría obligar a los operadores logísticos a buscar rutas alternativas, con el consiguiente incremento de los costes operativos y de los plazos de entrega.

El anuncio de la compañía danesa llega en un contexto de creciente tensión geopolítica en la región, que ha suscitado la preocupación de las navieras y de las autoridades marítimas internacionales por la seguridad de las rutas comerciales que atraviesan el estrecho de Ormuz y las aguas cercanas. Maersk no ha especificado qué condiciones deberían darse para considerar la reanudación de los servicios suspendidos, y se ha limitado a señalar que mantendrá una vigilancia permanente sobre la evolución de los acontecimientos en la zona.